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“La base de la moralidad es dejar de simular que se cree aquello de lo que no hay pruebas y de repetir propuestas ininteligibles sobre cosas que superan las posibilidades del conocimiento.” Thomas H Huxley |
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Hay más pobres en Venezuela con Hugo Chávez? |
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Fuente: aporrea.org
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martes, 30 de octubre de 2007 |
Por Juan Torres López y Alberto Montero Soler * [Aporrea].
Una de las cosas que más extrañan a quienes
visitan Venezuela o analizan desde fuera su evolución
política, económica y social es la enorme
preocupación que los sectores más ricos y
privilegiados muestran hacia la pobreza que existe en su
país.
Si uno oye hablar a los dirigentes políticos de la
oposición, si lee u oye los medios de
comunicación privados, a los dirigentes más
reaccionarios de la Iglesia católica, en fin, a los
opositores del Gobierno de Hugo Chávez se encuentra con una
prédica común: el proceso bolivariano ha
aumentado la pobreza en Venezuela. Ahora, dicen, hay muchos
más pobres que antes.
Este
hecho nos parece realmente asombroso y digno de análisis por
varias razones.
En primer lugar, porque desgraciadamente no ocurre en ningún
otro país de América Latina. En otros sitios la
pobreza es también muy elevada. Algunas estimaciones
señalan que desde 1980 la cifra de pobres se ha doblado en
el continente. Y, sin embargo, estas clases dirigentes que ahora y en
Venezuela se sienten tan sensibles hacia la pobreza nada dicen, tratan
de ocultarla y, como están en el poder, no se les ocurre
decir que son las responsables de que haya cientos de millones de
pobres. ¿Cómo es que no se levantan contra las
políticas neoliberales que han creado mucha más
pobreza con la misma bravura que lo hacen contra Chávez?
Desde ese punto de vista, la clase política y los grupos
sociales que se oponen a Hugo Chávez son verdaderamente
singulares. Habría que alabarles su sensibilidad y su
preocupación por lo pobres… si no fuera por otras
circunstancias así mismo sospechosas.
En segundo lugar, hay algo que cuesta trabajo entender a quien analiza
desde fuera la situación venezolana. Si esas clases hasta
hace poco dirigentes, si esos sectores sociales que tienen
periódicos, televisiones, púlpitos y, por
supuesto, muchísimo dinero y poder están tan
sinceramente preocupados por la pobreza y por la miseria de sus
compatriotas, ¿cómo dejaron que, cuando los suyos
estaban en el gobierno, Venezuela se convirtiera en uno de los
países más desiguales del mundo?,
¿cómo es que esos políticos, esos
periodistas, esos empresarios, esos obispos que ahora claman contra la
pobreza que dicen ha creado Chávez no lo hacían
cuando gobernando ellos mismos la tasa de pobreza superó,
según algunas estimaciones, el 80% de la
población?, ¿cómo dejaron que esto
ocurriera sin alzar las voces como lo hacen ahora?
En tercer lugar, es igualmente chocante y singular que la
“preocupación” que muestran hacia el
aumento de la pobreza sólo se manifieste contra los pobres
que dicen ha creado Hugo Chávez. Sorprende, por ejemplo, que
esos grupos políticos, esos periódicos, esas
televisiones, esos obispos de derechas o esos empresarios huelguistas
no clamen y critiquen a quien tiene los peores registros de
creación de pobreza entre las naciones más ricas
del mundo: George W. Bush. Ni siquiera los estudios más
críticos contra el gobierno bolivariano estiman que sus
resultados en relación con la pobreza sean peores que los de
Bush, que en los tres años últimos ha aumentado
la pobreza a una tasa superior al 12% anual y que sólo en
2003 hizo aumentar en 1.400.000 los pobres que hay en Estados Unidos.
Es chocante, desde luego, que quienes critican a Chávez
porque dicen que con él aumenta la pobreza (algo que como
veremos no está demostrado) se refugien en Estados Unidos y
pongan a su gobierno como ejemplo, cuando está
indiscutiblemente constatado que es el mayor productor mundial de
pobres.
Finalmente, y ya en otro orden de cosas, lo que más
sorprendente resulta al observador extranjero es que el gobierno de
Chávez tenga un apoyo electoral tan inmenso (que para
sí quisieran los gobernantes de otras naciones) si lo hace
todo tan mal. Y, más concretamente, es realmente
increíble que pueda seguir teniendo el apoyo electoral
precisamente de los más pobres de Venezuela si es verdad lo
que dice la oposición, es decir, si todas esas personas son
pobres, o más pobres que antes, por culpa de
Chávez.
Lo que está ocurriendo en Venezuela es de gran
interés para todo el planeta y, especialmente, para quienes
estamos convencidos de que, a pesar de todas las dificultades, un mundo
en el que no predomine la desigualdad y la miseria es tan posible como
necesario. Por eso vale la pena reflexionar con algunos elementos
objetivos sobre este asunto.
¿Es
verdad que hay más pobres en Venezuela?
La medición de la pobreza es un asunto complicado por muchas
razones.
La pobreza es una situación compleja. No es sólo
un estado que se mida en términos cuantitativos o monetarios.
El problema es que la pobreza es multidimensional, tiene que ver con lo
que se tiene pero también con las posibilidades de hacer. Un
pobre podría tener un ingreso considerado suficiente para
sobrevivir y, a pesar de ello, seguir siendo pobre en la medida en que
no tuviera la posibilidad de mejorar, de integrarse, de realizarse como
persona y como ser social, de decidir y participar en la vida que hay a
su alrededor. Se puede no ser pobre desde un punto de vista
económico y, al mismo tiempo, ser una persona sin capacidad
de influencia, alienada y servil. Y, por el contrario, se puede carecer
de ingresos monetarios pero formar parte de redes, de grupos, de
vínculos de solidaridad que enriquezcan más a los
seres humanos que todo el oro del mundo.
Por eso, el registro efectivo de los pobres que existen en un lugar y
en un momento determinado debería hacerse a
través de variables complejas, capaces de detectar tanto la
situación cuantitativa como los rasgos cualitativos del
fenómeno. Pero eso es desgraciadamente muy
difícil de conseguir, sobre todo, en países donde
los registros estadísticos están más
atrasados y que, además, suelen ser en los que hay mayor
número de pobres.
Por otro lado, la pobreza es una situación relativa. Un
pobre en un país donde haya servicios públicos
universales y gratuitos es “menos pobre” que otro
que viva en un país sin servicios públicos,
aunque puede que sea extraordinariamente pobre en relación
con los ricos de su país.
Ser pobre no es sólo tener menos de una determinada cantidad
de dinero, aunque seguramente decir que hay un determinado
número de personas con menos de un dólar diario
para vivir sea suficientemente indicativo de cómo puede
sobrevivir esa población.
En definitiva, todas estas consideraciones vienen a indicar que
“medir” la pobreza es siempre una
cuestión muy discutible. Cualquier dato sobre el
número de pobres es más que cuestionable. Hay que
conocer la metodología para su obtención y, sobre
todo, el concepto de pobreza que se ha utilizado.
Pero a pesar de esas dificultades y limitaciones, creemos que es
útil que se proporcionen datos de pobreza porque, de esa
manera, se puede reflejar, por muy inexactamente que sea, una realidad
siempre dolorosa y demasiadas veces criminal. Aunque, naturalmente, hay
que aprender a depurar los datos, a leer las estadísticas y
a saber distinguir las que se hacen para alumbrar de las que tratan,
por el contrario, de echar un velo de oscuridad sobre los
fenómenos.
Sobre Venezuela, como ocurre en casi todos los países del
mundo, no se dispone de datos que sean incuestionables, que se puedan
aceptar sin más como definitivos, pero sí se
conocen algunas aproximaciones y estimaciones que, aunque con diferente
metodología, permiten saber los grandes rasgos del problema.
Y sería deseable, por cierto, que el actual gobierno
bolivariano profundizase en el conocimiento de la realidad social, que
no la oculte nunca y que base en su estudio riguroso la lucha contra la
pobreza y la miseria. Sin conocer con la mayor exactitud un
fenómeno es muy difícil que se pueda resolver.
Veamos entonces lo que dicen algunas estimaciones que se han realizado
para Venezuela por académicos u organismos internacionales.
El último informe del Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) se refirió a la situación de
la pobreza en Venezuela. El informe señala que Venezuela no
sólo no empeoró su índice de
desarrollo humano sino que incluso mejoró un puesto en la
clasificación por países. Es verdad que eso puede
ser consecuencia de que otros países vayan aún
peor, pero lo cierto es que, en términos relativos y
según este programa de las Naciones Unidas, Venezuela no ha
empeorado.
El informe de las Naciones Unidas dice expresamente que el
índice de pobreza tampoco ha empeorado sino que, aunque
mínimamente, incluso ha bajado.
Se trata de un dato relevante porque, en el periodo analizado por el
PNUD, Venezuela vivió un sabotaje económico por
parte de las clases adineradas como seguramente no haya padecido nunca
en la historia otra nación. El sabotaje dio lugar a una
caída del 5% en el PIB per capita y es significativo, sin
embargo, que esa caída no se manifestara en una
pérdida de posiciones de Venezuela en el ranking mundial del
PNUD.
Tampoco se ha agravado ni el porcentaje de personas que viven con menos
de un dólar diario (15%) ni el de las personas que viven con
menos de dos dólares al día (32%).
Y lo que sí es realmente significativo –aunque no
parece que sea tenido en cuenta por la oposición al gobierno
de Chávez- es que el porcentaje de personas en estas
condiciones sí que era mucho mayor en la etapa
política anterior. Así, el porcentaje medio de
personas que vivían con menos de un dólar entre
1982 y 2000 fue del 23% (ocho puntos más que ahora) y con
menos de dos dólares el 47% (quince puntos más
que ahora).
Otro indicativo indirecto de pobreza es el ingreso per capita y resulta
que, a pesar del referido sabotaje, tampoco ha bajado en Venezuela, al
menos, según los datos de la CEPAL.
Según este organismo, en 1997 el porcentaje de personas con
ingreso per capita menor que el ingreso medio nacional era del 70,8% y
el de personas con un ingreso menor a la mitad de ese ingreso medio era
del 40,7%.
Pues bien, según la CEPAL, en 2002 esos porcentajes
habían bajado al 68,7% y al 38,8%.
Además, la CEPAL indica que, aunque levemente,
también ha mejorado la distribución del ingreso
en Venezuela.
En 1997 el porcentaje del ingreso nacional que recibía el
70% de los hogares más pobres era del 38,7%, mientras que el
30% más rico disfrutaba del 61,3% de la riqueza.
En 2002, esos porcentajes habían pasado a ser del 39,2% para
el 70% más pobre y del 60,8% para el 30% más rico.
Desde luego, se trata de una mejora en la distribución muy
leve, demasiado escasa como para que las clases adineradas se quejen de
ella, pero al menos lo suficientemente significativa para que las
más pobres comprueben que se avanza hacia una menor
desigualdad, como propugna el presidente Chávez.
¿Quién
creó los pobres en Venezuela?
Si estos datos permiten indicar que Chávez no ha creado
más pobreza de la que había, la pregunta que uno
tiene que hacerse entonces es evidente, ¿quién
creó la pobreza en ese país?
Pues bien, los datos disponibles permiten comprobar que la pobreza
masiva se generó en Venezuela a lo largo de los
años ochenta.
No es algo que pueda sorprender. En casi todos los lugares del mundo
ocurrió lo mismo porque fue a partir de esa
década cuando se comenzaron a aplicar las
políticas neoliberales que, de una manera absolutamente
indiscutible, son las que han traído consigo un aumento de
la desigualdad y la pobreza sin igual en todo el planeta.
Así, según datos que hizo públicos en
su día el Banco Central de Venezuela y que fueron obtenidos
siguiendo la metodología de cálculo de la pobreza
desarrollada por el premio Nobel Amartya Sen, en el primer semestre de
1990 la pobreza extrema afectaba al 29,45% de la población y
a finales de 1996 había subido al 65,32% de la misma. La
tasa de pobreza total pasó entre esos años del
70,36% al 85,78% (José Ignacio Silva y Reinier Schliesser.
“La evolución de la pobreza en
Venezuela”. Banco Central de Venezuela. Caracas, 1998).
El índice de privación absoluta normalizado que
igualmente refleja, desde otro punto de vista, la situación
de pobreza aumentó del 32,98% en 1990 al 54,86% en 1996.
No cabe duda, pues, de que los pobres estaban ya antes de que
Chávez fuera elegido presidente y comenzase a gobernar.
Otros estudios elaborados por el doctor Matías Riutort
también muestran el lejano origen de la pobreza en
Venezuela, donde señala que la tasa de pobreza
creció desde casi el 25% en 1970 al 75% en 1997.
Sin embargo, sus estimaciones son algo más negativos para el
gobierno de Chávez pues indica que en 1998 había
en Venezuela un 57,6% de hogares por debajo de la línea de
pobreza y que en 2001 habrían llegado al 62%.
Sin embargo, ese mismo estudio reconoce que mejoró tanto la
distribución como la pobreza extrema (Matías
Riutort. La Pobreza en el Trienio 1999 – 2001. En
www.pnud.org.ve/email/Contenidos/ boletin_02/Pobreza%2099-2001.pdf).
Incluso si se aceptaran como buenos estos datos más
negativos, y no los positivos que han mostrado los organismos
internacionales, nos parece que se pueden obtener tres conclusiones
claras.
1. La generación abundante de la pobreza en Venezuela se
produce antes de que llegara Chávez al poder.
2. Incluso aceptando como buenas las estimaciones más
negativas, el aumento en la cifra de pobreza no es tan sustantivo como
afirman los opositores al proceso revolucionario.
3. Ha mejorado la distribución de la renta y la pobreza
extrema, lo que significa dos cosas. Primero, que ha habido
políticas efectivas contra la pobreza. Y segundo, que la
causa de la pobreza, y de su aumento, es estructural y requiere medidas
que van mucho más allá de la simple
redistribución de recursos. Dicho de otra manera, que
ésta no es suficiente.
La
pobreza estructural del neoliberalismo
Para entender el proceso de generación de pobreza en
Venezuela, en realidad muy parecido al que se ha producido en otros
países de América Latina, hay que atender a los
rasgos estructurales de su economía. Los más
destacables, entre ellos, son el enorme crecimiento
demográfico (de 5 millones en 1950 a 27,1 millones en 2000)
que no ha ido acompañado de creación paralela de
puestos de trabajo (desde 1990 se han incorporado más de 4
millones de personas a la oferta laboral y sólo se han
creado 470.000 puestos de trabajo), la fuga de capitales (que debe
haber alcanzado un total de 100.000 millones de dólares) y
la consolidación en los últimos decenios de una
economía rentista que destruía la base agraria e
industrial y dilapidaba al mismo tiempo los siempre mal distribuidos
ingresos petroleros. A eso se añadió el
debilitamiento de las ya de por sí escasas
políticas sociales que llevó directamente a la
miseria a las clases desfavorecidas que traía consigo el
enorme crecimiento demográfico.
La pobreza que se fue acumulando durante los años ochenta y
noventa creo una sociedad dual, con una masa gigantesca de excluidos
sin acceso no sólo al mundo del trabajo sino a la
educación o a los servicios sociales.
Es por eso que para salir de la pobreza no hace falta solamente poner
la máquina económica a mayor velocidad, es decir,
crecer más. Desgraciadamente, la economía que
dejó la etapa neoliberal de Venezuela, como en otros
países del mundo, es un organismo enfermo que cuando crece
hace crecer también su enfermedad. Hay que cambiar las bases
estructurales, modificar los rasgos básicos, reorientar las
líneas de avance… y eso es algo que
llevará mucho tiempo. El problema de la pobreza es que crea
empobrecimiento, un círculo fatídico que no se
resuelve solamente proporcionando más ingreso monetario a
los pobres. Hay que educarlos, darles salud, ubicarlos socialmente,
incluirlos de donde fueron expulsados nada más nacer: de las
relaciones sociales, de la cultura, de la socialización
compartida, de la participación política.
Las políticas neoliberales dejaron fuera de la vida social,
económica y política a tres cuartas partes de la
población y ahora sus defensores piden que quienes van en
otra dirección resuelvan en unos pocos años la
miseria gigantesca que crearon a lo largo de decenios. Sería
risible si no fuera por lo dramático que es.
Los que se callan ante un país gigante como Estados Unidos
que crea un 12% de pobreza anual gritan como energúmenos
ante un país que ellos empobrecieron y que ahora trata de
avanzar por un camino diferente.
¿Por
qué se ven entonces ahora tantos pobres?
A pesar de que la realidad de las cosas es otra, como acabamos de
señalar, los opositores a Chávez están
convencidos de que ahora hay más pobres y nosotros creemos
que se trata en realidad de una singular confusión.
En realidad, no es que haya más pobres sino que ahora los
ven.
Lo que ha sucedido es que la pobreza se ha hecho visible en Venezuela,
entre otras cosas, porque ahora los pobres votan y eligen al gobierno
que mejor les parece.
El Presidente Chávez ha dicho muchas veces que los problemas
económicos venezolanos no se pueden resolver en pocos
años. Y ha señalado lo largo que será
el camino para combatir la pobreza en lo que ésta tiene de
insatisfacción material pero también de
exclusión y de carencia espiritual y humana. Pero afirma con
razón que para salir de ella hay que dar un paso previo: dar
el poder a los pobres. No es la condición suficiente pero es
absolutamente necesaria.
Eso es lo que ha hecho y eso es lo que ha producido la
perturbación psicológica que parece afectar a
tantos opositores al Presidente Chávez. Una
perturbación derivada de haber vivido tantos años
de espaldas a millones de sus compatriotas que en lugar de convivir con
ellos en sus lujosas colinas comenzaron a ocupar sin orden los cerros.
Cerraron sus ojos para disfrutar ellos solos de la opulencia y el
bienestar y al abrirlos se encontraron de frente con millones de
desheredados que un día decidieron que ellos
también tenían derecho a elegir su destino.
Quienes no quisieron reconocer que el egoísmo de
años atrás había generado esa
legión de pobres no tienen más remedio que
echarle la culpa a Chávez. Pero no llevan razón.
La prueba es que los pobres, aunque sepan que seguirán
siéndolo mucho tiempo –porque fue mucho lo que le
robaron- ya se empiezan a sentir ricos, solamente, porque alguien en el
antaño lejano Palacio de Miraflores ahora les presta su voz,
porque les llevan médicos a sus barrios, porque les empiezan
a curar sus dientes para que puedan sonreír sin
vergüenza, porque los enseñan a leer, porque
comienzan a darles viviendas, o simplemente agua, algo tan sencillo
como eso.
Los ricos ven más pobres y los pobres se sienten
más ricos aunque no lo sean monetariamente porque son
más personas, más ciudadanos, más
democráticamente poderosos. Eso es todo.
Por eso están con el Presidente Chávez. La
oposición que vivió de espaldas a su propia
sociedad no lo entiende pero en realidad es bastante fácil
de entender: Lo que sucede es que los pobres son eso, pobres, pero no
tontos.
* Juan Torres
López (http://www.juantorreslopez.com)
y Alberto Montero Soler son profesores de Economía Aplicada
en la Universidad de Málaga (España).
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