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“El amor sin pecado es como el huevo sin sal.” Luis Buñuel |
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Apuntes sobre las consecuencias de la crisis mundial en los países del Sur |
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Fuente: insurgente.org
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viernes, 31 de agosto de 2007 |
Por Antonio Maira [inSurGente].
Los efectos de la crisis en los países del Sur,
especialmente en África, van a ser terribles. En realidad,
la crisis para ellos ha empezado hace mucho tiempo. En un mundo de
comunicaciones establecidas por canales fijos, extremadamente
controlados por el poder, Occidente ha recibido como
anécdota connatural con las características de
sus geografías humanas, la ruina total de continentes y
países del Tercer Mundo. África es un continente
destruido y hambreado, expoliado y obligado a producir para la
exportación. En América latina, el neoliberalismo
impuesto como dogma extendió la pobreza,
multiplicó la desigualdad y reforzó el poder de
una oligarquía que vendió empresas y sistemas
públicos, petróleo, gas y otros recursos
naturales, el agua y la propia tierra.
En Argentina se anticipó la catástrofe: paro masivo, corralito,
crisis bancaria, enorme deuda externa; saqueo del país a
cargo de las transnacionales, el sistema financiero internacional y una
voraz e ilimitadamente corrupta oligarquía interior; ruina y
desaparición de las clases medias profesionales,
generalización del hambre y el desamparo en las clases
populares, expolio criminal dirigido por el Fondo Monetario
Internacional.
En uno de los países con más capacidad de
producción agraria, millones de personas pasaron hambre,
recurrieron a la mendicidad o se organizaron solidariamente en las
ollas populares. Sufrieron lo indecible, especialmente los
más débiles: mujeres, ancianos y
niños. Sufrieron también un durísima
represión dirigida por la misma policía que
había seleccionado y adiestrado la Junta Militar en desde
mediados de los 70 y hasta el fracaso de guerra de las Malvinas.
El proceso de crisis económica mundial, de
características catastróficas, que ha estallado
con la crisis estratégica, militar y financiera en los EEUU,
va a hambrear a Chile si el gobierno de Bachelet no cambia
aceleradamente de alianzas interiores y de política
exterior. El neoliberalismo chileno -que era un negocio de pocos
montado por la dictadura pinochetista; fue reforzado después
por el régimen de “alternancia cerrada”
que supuso su prolongación económica, y
realizó su diseño político para la
democracia del consenso-. Es ahora una auténtica quimera. La
reconstrucción de la Unidad Popular, con otras fuerzas
políticas, es una consecuencia inevitable de la crisis. La
experiencia de lucha del pueblo chileno debe recuperarse de inmediato.
Las primeras revueltas masivas –después de las de
los estudiantes durante el pasado invierno austral- han estallado en
los últimos días.
Los gobiernos de Perú y de Colombia, y los sistemas de poder
que les sirven de apoyo, no soportarán la crisis que
afectará a sus pueblos, y que obligará al cambio
radical de sus estructuras económicas dependientes. En
Ecuador la revolución bolivariana –con el nombre
de Socialismo del Siglo XXI- está dando sus primeros pasos
que se acelerarán de inmediato. Paraguay iniciará
un proceso similar.
Centroamérica está “recuperando la
revolución”, está vez como necesidad de
supervivencia. El Ortega nicaragüense –reciclado por
el apoyo energético venezolano, y por la inmediata, aunque
parcial, inclusión en algunas iniciativas que componen el
ALBA-, es el primer ejemplo de la recuperación de un proceso
revolucionario, derrotado y también entregado en las
últimas dos décadas, pero que ahora carece de
alternativas.
En México, destrozado por el neoliberalismo, la
revolución -escalonada y dispersa como la anterior- ha
comenzado en los últimos años. La
expulsión de los trabajadores ilegales que han entrado
clandestinamente en los EEUU, y el levantamiento de un enorme muro de
contención en la frontera, ha eliminado el
“recurso de desahogo” que permitía a los
gobiernos sostener la necesidad de un acuerdo comercial permanente con
los EEUU: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
En Brasil, la política neoliberal y de alianza con el
Imperio, de Lula, ha fracasado y ya no supone ninguna alternativa a las
Alternativa Bolivariana para las Américas que
está tejiendo Hugo Chávez. El apoyo
brasileño a la obtención de biocombustible a
partir del maíz y de otros alimentos, potenciando e
integrando la economía agraria de exportación
latinoamericana en el ciclo de sustitución de los
combustibles fósiles que quiere realizar Washington, ha sido
vista como una propuesta indigna de un dirigente latinoamericano,
indiferente ante los evidentes estragos que causaría tal
proceso en las posibilidades de alimentación de los pueblos
del continente.
La respuesta a la crisis:
la revolución bolivariana
Si la profunda crisis social y económica, provocada por el
neoliberalismo, empezó hace ya casi dos décadas
en América Latina, la respuesta revolucionaria ha ido
fortaleciéndose en la resistencia de Cuba y la emergencia de
la revolución bolivariana.
Las respuestas políticas y económicas a la crisis
mundial que estalla ahora, sitúan a América
Latina avanzando aceleradamente por un camino de unidad, de
liberación de la dependencia con los EEUU y de
construcción de una alternativa soberana.
Hugo Chávez –el Bolívar mestizo- ha
puesto en marcha iniciativas estratégicas para el
continente: energéticas, económicas, monetarias,
comerciales, políticas, de comunicación e
información, de salud y de educación
popular, con la enorme ayuda de la experiencia y del capital humano de
Cuba. En resumen son las siguientes:
- Puesta en marcha del eje petrolero Norte-Sur, con su
extensión en el arco caribeño y en
Centroamérica. Incluirá una estructura para el
refino del combustible.
- Puesta en marcha del Eje gasero Este-Oeste, que
suministrará gas natural a Argentina y Paraguay, desde
Bolivia. Se complemente con otro eje que atravesará Colombia
y posibilitará la alimentación
energética de los países centroamericanos.
- Garantía energética para toda
América Latina para un período de cien
años. El petróleo y el gas de Venezuela y
Bolivia, se ponen al servicio del desarrollo sostenible de
América Latina.
- Decenas de miles de técnicos cubanos han hecho posible la
realización acelerada de una verdadera revolución
cultural, con la alfabetización de Venezuela, Bolivia, y
otros países de América. También han
sido la base fundamental para la instalación de un sistema
primario universal de salud en Venezuela –Misión
Barrio Adentro-, y de un sistema hospitalario público
orientado a los sectores más pobres de la
población se está realizando en Bolivia. La
misión Milagro –cura quirúrgica de
deficiencias oculares graves- se ha extendido por todos los
países pobres del continente.
La misma política revolucionaria de implantación
de los derechos humanos básicos para toda la
población, se ha extendido por el Caribe,
Centroamérica, Ecuador, Perú, Argentina. Es
incontenible –incluso en países gobernados por la
oligarquía vinculada desde siempre a los Estados Unidos, o
en países sometidos a una relación colonial
perpetua, como Puerto Rico-, porque el capitalismo no ofrece
alternativa alguna, la crisis neoliberal los ha arruinado y la crisis
económica mundial que ha estallado ahora los conduce a la
miseria.
Puesta en marcha de un Banco -público y multinacional- del
Sur, y de un Fondo financiero vinculado al desarrollo de la Alternativa
Bolivariana para las Américas.
- Puesta en marcha de la TeleSur, dentro de una iniciativa de
liberación del control imperialista sobre los medios de
comunicación en América Latina. Es urgente la
implantación de una red continental, por cable y
satélite, de Internet, independiente, que permita una
comunicación instantánea de todos los
países del continente, incluida Cuba; y la
conexión exterior de todos ellos. Los medios alternativos
deben contar con servidores de gran capacidad y gratuitos.
Venezuela y Cuba, y también Bolivia, han iniciado
políticas dirigidas a obtener rápidamente la
soberanía alimentaria que les permitirá resistir
a cualquier bloqueo y hará posible su defensa.
El liderazgo bolivariano -la verdadera hazaña
política de Chávez- ha dinamizado un gran
movimiento continental hacia la unidad y la independencia, la
soberanía energética, alimentaria, de salud,
educativa, comunicacional, financiera y militar, que va a permitir a
América latina resistir la crisis reforzando su unidad y su
soberanía. El último viaje continental del
presidente venezolano ha hecho muy visible ese liderazgo. Lula ha hecho
el ridículo planteando un viaje simultáneo para
promocionar la fabricación de biocombustibles y agravar la
dependencia alimentaria de los pueblos de América.
- La recuperación de la propiedad plena del
petróleo y de los recursos minerales, biológicos,
del agua y de la propia tierra, van a hacer posible la transferencia
tecnológica con los países del Norte, en
condiciones ventajosas para América Latina.
- Todas las alianzas exteriores son posibles para la América
Grande. Venezuela está ya en condiciones de fuerza para
exigir a los EEUU la finalización del bloqueo a Cuba.
- De manera fundamental, como una gran victoria estratégica
contra el capitalismo y el Imperio, Chávez ha impulsado,
como un auténtico vendaval, “la simultaneidad de
los procesos revolucionarios en América Latina”.
El Bolívar mestizo ha reiniciado la empresa de su
predecesor, Simón Bolívar, y ha hecho fructificar
el esfuerzo sobrehumano de la trinchera continental que
–Martí proclamaba- representó Cuba
durante los últimos cuarenta y siete años.
- Venezuela y Cuba han establecido el carácter soberano de
las relaciones internacionales de los pueblo latinoamericanos. Cuba,
desde el Movimiento de los No A; Venezuela con sus viajes africanos y
asiáticos, incluidos –de manera preferencial-
algunos países, que como Irán o Siria, han sido
colocados en el eje del mal por los Estados Unidos.
La genialidad
revolucionaria de Chávez ha iniciado la
construcción de tres ejes estratégicos
fundamentales:
- Blindar militarmente al continente utilizando la doctrina cubana de
Defensa de todo el pueblo. Tendrá que culminarse con la
creación de una Escuela latinoamericana de Defensa popular,
y con la creación colectiva de una “Doctrina
militar continental de defensa popular bolivariana”.
Chávez está reforzando la organización
popular en Venezuela, e implicándola en el proceso
económico productivo, político, legislativo, de
administración pública, y de defensa de la
revolución.
Es ese sentido el que está definiendo un modelo de
“democracia participativa y popular”,
inmediatamente aplicable en Bolivia y Ecuador y válido para
todo el continente, para crear una salida popular y socialista a la
crisis.
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