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“Argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica, es como dar medicina a un hombre muerto.” Thomas Paine |
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El 'amuleto' Google |
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Fuente: juventudrebelde.cu
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jueves, 12 de junio de 2008 |

Por Julio Martínez Molina [Juventud Rebelde].
Google, el buscador más buscado del universo,
recibió este miércoles el Premio
Príncipe de Asturias de Comunicación y
Humanidades 2008. El jurado tuvo como argumento mayor para justificar
su elección lo siguiente:
«... ha hecho posible, en apenas una década, una
gigantesca revolución cultural y ha propiciado el acceso
generalizado al conocimiento. De este modo, Google contribuye de manera
decisiva al progreso de los pueblos, por encima de fronteras
ideológicas, económicas,
lingüísticas o raciales».
La periodista y miembro del jurado, Rosa Montero, tan
irónica y dada a ver los matices posibles de un asunto en su
columna del diario El País, lo definió de
«auténtica maravilla».
Por lo general fue el ambiente de baba caída que
campeó ayer en España, salvo atisbos
excepcionales que consideraron el perfil ignorado en la jornada de
agasajos.
El emporio digital, nada que ver hoy día con la modesta
empresa fundada hace una década por los estudiantes de la
Universidad de Stanford, Sergey Brin y Larry Page, recibe
más de 200 millones de consultas diarias —de sus
mil millones de usuarios registrados— y cuenta con cerca de 8
200 millones de páginas indexadas.
Considerada una de las empresas de mayor rédito del mundo,
el valor de la compañía alcanza en estos momentos
unos 66 000 millones de dólares. En 2006 Google
compró el sitio de «colgar» videos
YouTube; y un año después la empresa publicitaria
Double Click por montos millonarios.
Solo por concepto de facturación por publicidad, en 2007
obtuvo poco menos de 16 600 millones de dólares.
De que esa empresa norteamericana es un gigante planetario no existen
dudas, como tampoco de que resulta una eficaz herramienta para
organizar la información y hacerla accesible y
útil para los internautas.
Pero el jurado miente soberanamente en su veredicto al proferir tan
mayúsculo sofisma: «por encima de fronteras
ideológicas». Es la antidefinición de
Google, porque Google es un buscador dotado de un prisma tan largo en
su alcance como selectivo para otear el panorama
gnoseológico e informativo desde el prisma
ideológico del imperio.
Sí, se trata de una corporación privada, pero no
hay que dar un curso intensivo de economía
política contemporánea para conocer el
vínculo inexorable entre estas y el pensamiento de la
élite de poder estadounidense.
Google está definiéndonos hace rato el mundo que
ellos desean que veamos, con arreglo a un patrón sustentado
en un concepto geopolítico de dominación. Por
supuesto que, como dijeron ayer, deben sentirse orgullosos entonces de
la «googlalización» de la realidad.
El profesor Silvio Mieli, de la Universidad de Sao Paulo, alude en el
sitio digital Rebelión al documento Investigación
sobre los peligros y oportunidades presentados por los programas de
búsqueda en Internet, del Instituto de Sistemas de la
Información y Computación de la Universidad de
Tecnología de Graz, en Austria.
Ese estudio llegó a la conclusión de que para
quienquiera que encare la cuestión queda claro que Google
acumuló un poder que constituye una amenaza para la
sociedad, ya que se transformó en la principal interfaz
entre la realidad y el investigador en la red.
El texto enfatiza que, sin enfrentar limitaciones de cualquier
naturaleza, Google conoce particularidades de los individuos
más que cualquier otra institución,
«transformándolo en la mayor agencia de detectives
del planeta».
Su influencia en la economía es directa, agrega, sobre todo
en la manera que son exhibidos los anuncios (cuanto más la
empresa paga, mayor visibilidad tendrá el anuncio).
Además, parte de su multimillonaria facturación
se debe a su estrategia de publicidad online a través de los
enlaces patrocinados.
Apunta Mieli que la investigación demostró
además, el comportamiento monopolista de la megaempresa, al
tiempo que denunció lo que los investigadores llamaron
«Síndrome Google de Copiar y Pegar».
Se trata, aclara, de la emergencia de una generación de
«investigadores» que se limitan a hacer una colcha
de retazos de informaciones pinchadas en Google, disfrazadas de
trabajos escolares o académicos, sin ni siquiera citar las
fuentes.
Por otro lado, cualquiera que lo utilice sabe que de innumerables temas
solo aparecen referencias, vaguedades y trabajos epidérmicos
de visión primermundista.
Google, e Internet toda, son provechosos solo en la medida en que el
internauta posea la cultura general y política,
así como el grado de discernimiento que le posibiliten
diferenciar el grano de la paja. Hay que conocer los secretos y
verdades del nuevo «amuleto» de la suerte.
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