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Operación Sarkozy: Cómo la CIA puso uno de sus agentes en la presidencia de la República Francesa |
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Fuente: rebelion.org
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jueves, 12 de junio de 2008 |

Thierry Meyssan * [Rebelión].
Cansados de los larguísimos reinados de los presidentes
Francois Mitterrand y de Jacques Chirac, los franceses eligieron a
Nicolás Sarkozy con la esperanza de la energía de
este último lograra revitalizar al país.
Esperaban acabar así con años de inmovilismo y de
ideologías obsoletas. Lo que obtuvieron fue una ruptura con
los principios fundamentales de la nación francesa y ahora
se han quedado estupefactos ante este
«hiperpresidente», que todos los días
embiste contra un nuevo asunto, que succiona a la derecha y a la
izquierda, que trastoca todos los puntos de referencia sembrando
así la confusión total.
Como niños que han hecho una gran travesura, los franceses
están hoy demasiado ocupados buscando cómo
disculparse como para tener tiempo de reconocer su propia ingenuidad y
la envergadura de los daños. Y también se niega a
hacer algo que tenían que haber hace mucho tiempo: admitir
quién es realmente Nicolás Sarkozy.
Es verdad que estamos hablando de un hombre muy hábil. A la
manera de un ilusionista, ha logrado desviar la atención del
público hacia su vida privada, ofreciéndola como
espectáculo y posando en las revistas de sociedad hasta
hacer olvidar su trayectoria como político.
El objetivo de este artículo no es reprocharle a
Nicolás Sarkozy sus relaciones familiares, sus amistades o
sus relaciones profesionales. Lo que sí le reprochamos es
haberle ocultado a los franceses los vínculos que lo atan,
cuando sus compatriotas creían, erradamente, que estaban
eligiendo a un hombre libre.
Para poder entender cómo fue que un hombre en el que todos
ven hoy a un agente de Estados Unidos y de Israel logró
convertirse en jefe del partido gaullista [partido fundado por el
General Charles De Gaulle, héroe de la Segunda Guerra
Mundial] y después en presidente de la República
Francesa, es necesario mirar hacia el pasado. Tenemos que abrir un
amplio paréntesis para presentar a los protagonistas que hoy
están concretando su revancha.
Secretos
de familia
En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, los
servicios de inteligencia de Estados Unidos recurren al padrino mafioso
italo-estadounidense Lucky Luciano, quien estaba en ese momento en
prisión, para garantizar la seguridad de los puertos
estadounidenses y preparar el desembarco de los Aliados en Sicilia,
estamos en plena Segunda Guerra Mundial, los nazis retroceden en todos
los frentes. El responsable de los contactos de Lucky Luciano con los
servicios estadounidenses es Frank Wisner Senior. Más tarde,
cuando el «padrino» es liberado y se exila en
Italia, el encargado de mantener los contactos era su
«embajador» Etienne Leandri [1] de origen corso [de
la isla de Córcega en el Mediterráneo y
departamento francés].
En 1958, Estados Unidos, preocupado ante la posibilidad de la victoria
del FLN en Argelia [Frente de Liberación Nacional contra el
colonialismo francés], hecho que abriría la
puerta a la influencia soviética en el norte de
África, decide planificar un golpe de Estado militar en
Francia. En la organización de esta operación
participan de conjunto la Dirección de
Planificación de la CIA –teóricamente
bajo la dirección de Frank Wisner Sr.– y la OTAN.
Pero Wisner ha sucumbido ya ante la demencia así que quien
supervisa el golpe no es otro que su sucesor: Allan Dulles. Desde
Argel, un grupo de generales franceses crean un Comité de
Salvación Pública, que presiona al poder civil
–en París– y lo obliga a otorgar plenos
poderes al general De Gaulle, sin tener que recurrir a la fuerza.
Pero Charles De Gaulle no es el peón que los anglosajones
esperaban poder manejar. Al principio, De Gaulle trata de resolver la
contradicción colonial concediendo una amplia
autonomía a los territorios de ultramar en el seno de la
Unión Francesa. Pero, es ya demasiado tarde para salvar el
imperio francés porque los pueblos han dejado de creer en
las promesas de la metrópoli y exigen la independencia.
Luego de dirigir exitosamente feroces campañas represivas
contra los independentistas, De Gaulle acepta lo que ya resulta
evidente. Haciendo gala de una sabiduría política
poco común, se decide a conceder la independencia a todas
las colonias.
Aquellos que lo habían conducido al poder interpretan este
brusco viraje como una traición. La CIA y la OTAN apoyan
entonces todo tipo de conspiraciones para eliminarlo, entre ellas un
golpe de Estado que fracasa y unos 40 intentos de asesinato. Pero
algunos de sus partidarios aprueban su evolución
política y crean el SAC, una especie de milicia destinada a
protegerlo, milicia creada y dirigida por un tal Charles Pasqua.
Pasqua es simultáneamente truhán corso y ex
combatiente de la Resistencia francesa contra los nazis. Casado con la
hija de un traficante canadiense que se hizo rico en la
época de la Ley Seca, Pasqua dirige la firma Ricard
[licores] que, luego de haber comercializado una bebida prohibida
–el ajenjo– se hace de una reputación de
respetabilidad vendiendo anís. Sin embargo, la firma sigue
sirviendo de pantalla para todo tipo de tráficos
relacionados con la familia italo-newyorkina de los Genovese
–la familia del propio Lucky Luciano. No resulta entonces
sorprendente que Pasqua recurra a Etienne Leandri (el
«embajador» de Luciano) para reclutar a los
esbirros que conformarán la milicia gaullista. Un tercer
hombre desempeña también un papel
protagónico en la formación del SAC: el ex
guardaespaldas de De Gaulle, Achille Peretti –otro corso.
Bajo esa protección, De Gaulle traza con elegancia una
política de independencia nacional. Confirma su permanencia
en el bando atlántico a la vez que pone en tela de juicio el
liderazgo anglosajón. Se opone a la entrada del Reino Unido
en el Mercado Común Europeo (1961 y 1967); rechaza el
despliegue de las tropas de la ONU en el Congo (1961); estimula a los
Estados latinoamericanos a liberarse del imperialismo estadounidense
(discurso de México, en 1964); expulsa a la OTAN de Francia
y se retira del Comando Integrado de la Alianza Atlántica
(1966); denuncia la guerra de Vietnam (discurso de Phnon Penh, Camboya
en 1966); condena el expansionismo israelí durante la guerra
de Seis Días (1967); se pronuncia a favor de la
independencia de Québec (discurso de Montreal, en 1967); etc.
Simultáneamente, De Gaulle consolida el poderío
de Francia al dotarla de un complejo militaro-industrial que incluye la
fuerza de disuasión nuclear y garantizando su
aprovisionamiento energético. A los incómodos
«amigos» corsos, los aleja de su entorno
confiándoles misiones el extranjero. Etienne Leandri se
convierte así en el corredor del grupo ELF (conocido hoy
como Total, principal grupo petrolero privado francés y
cuarto en el mundo después de Exxon Mobil, Shell et BP),
mientras que Charles Pasqua se convierte en el hombre de confianza de
los jefes de Estado del África francófona.
Consciente de que no puede desafiar a los anglosajones en todos
terrenos a la vez, De Gaulle se alía con la familia
Rothschild. Designa como primer ministro al apoderado del banco
Rothschild, Georges Pompidou. Ambos forman un eficaz equipo. La audacia
política de De Gaulle no pierde nunca de vista el realismo
económico de Pompidou.
Al dimitir De Gaulle, en 1969, Georges Pompidou ocupa brevemente la
presidencia antes de morir víctima de un cáncer.
Los gaullistas históricos no admiten el liderazgo de
Pompidou y se inquietan de su tendencia anglófila. Lo
denuncian como traidor cuando Pompidou, con el apoyo del secretario
general de la presidencia francesa Edouard Balladur, permite la entrada
de «la pérfida Albión» [2] en
el Mercado Común Europeo.
La
fabricación de Nicolás Sarkozy
Después de describir la escenografía, volvamos a
nuestro personaje principal: Nicolás Sarkozy. Nacido en
1955, es hijo de un noble húngaro, Pal Sarkosy de
Nagy-Bocsam, que llegó a Francia huyendo del
Ejército Rojo, y de Andrée Mallah,
judía proveniente en Tesalónica [Grecia].
Después de tener tres hijos (Guillaume, Nicolás y
Francois), la pareja se divorcia. Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se casa de
nuevo con Christine de Ganay, una aristócrata con la que
tendrá dos hijos (Pierre-Olivier y Carolina). En vez de ser
educado solamente por sus padres, Nicolás se verá
sometido a los vaivenes de esta familia
«reconstruida».
Su madre se convierte en secretaria de Achille Peretti.
Después participar como cofundador en la creación
del SAC, el guardaespaldas de De Gaulle había hecho una
brillante carrera política. Resultó electo
diputado y alcalde de Neuilly-sur-Seine, el más rico
suburbio de París, y más tarde, presidente de la
Asamblea Nacional.
Sin embargo, en 1972 Achille Peretti enfrenta graves acusaciones. La
revista Time revela en Estados Unidos la existencia de una
organización criminal secreta, «la
Unión Corsa» que controla gran parte del
tráfico de estupefacientes entre Europa y Estados Unidos. Se
trata de la celebre «french connection» que
Hollywood llevará posteriormente a la pantalla.
Basándose en audiencias del Congreso y en sus propias
investigaciones, Time menciona el nombre de un jefe mafioso, Jean
Ventura, arrestado en años anteriores en Canadá y
que no es otra cosa que el delegado comercial de Charles Pasqua en la
firma Ricard. Se mencionan los nombres de varias familias como
dirigentes de la «Unión Corsa», entre
ellas el de la familia Peretti. Achille desmiente, pero se ve obligado
a renunciar a la presidencia de la Asamblea Nacional francesa y
sobrevive incluso a un «suicidio».
En 1977, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se separa de su segunda esposa,
Christine de Ganay, quien establece entonces una relación
con el segundo hombre más importante de la
administración central del Departamento de Estado
estadounidense. Christine de Ganay se casa con él y se
instala en Estados Unidos. El mundo es tan pequeño, cosa
harto conocida, que su marido resulta ser nada más y nada
menos que Frank Wisner Junior, hijo del anterior Frank Wisner. Aunque
no se sabe cuáles eran las funciones de Frank Wisner Junior
en el seno de la CIA, está claro que desempeña un
papel importante. Nicolás, que se mantiene muy cerca de su
madrastra, de su medio hermano y de su media hermana, comienza a
volverse hacia Estados Unidos, donde participa en programas de
formación que organiza el Departamento de Estado
Norteamericano.
Durante este mismo período, Nicolás Sarkozy se
une al partido gaullista. Allí se relaciona
rápidamente con Charles Pasqua, quien no sólo es
un líder a nivel nacional sino además el
responsable de la sección departamental de Hauts-de-Seine.
En 1982, al terminar sus estudios de derecho y siendo ya miembro del
colegio de abogados, Nicolás Sarkozy se casa con la hija de
Achille Peretti. Charles Pasqua asiste a la boda como testigo del
novio. El abogado Sarkozy defiende los intereses de los amigos corsos
de sus mentores. Adquiere una propiedad en Córcega, en Vico,
y estudia incluso la posibilidad de reemplazar la
«y» de su apellido por una «i»
para darle una consonancia corsa.
Al año siguiente, Nicolás Sarkozy resulta electo
alcalde de Neuilly-sur-Seine, reemplazando a su tío
político Achille Peretti, víctima de una crisis
cardiaca.
Pero Nicolás no tarda en traicionar a su esposa y, a partir
de 1984, sostiene una relación clandestina con Cecilia,
esposa de Jacques Martín, el más conocido de los
animadores de la televisión francesa de aquel entonces, a
quien había conocido cuando los casó, en el
ejercicio de sus funciones como alcalde de Neuilly. Esa doble vida
durará 5 años antes de que los amantes abandonen
a sus respectivos cónyuges para fundar una nueva familia.
En 1992, Nicolás actúa como testigo en el
casamiento de la hija de Jacques Chirac, Claudia, con un editorialista
del diario francés Le Figaro. Incapaz de contenerse, seduce
a Claudia y sostiene una breve relación con ella mientras
que sigue viviendo oficialmente con Cecilia. El marido
engañado se suicida utilizando drogas. La ruptura entre la
familia Chirac y Nicolás Sarkozy es brutal e irreversible.
En 1993, la izquierda francesa pierde las elecciones legislativas. El
presidente Francois Mitterrand se niega a dimitir y comienza la
cohabitación con un primer ministro de derecha. Jacques
Chirac, que ambiciona la presidencia y planea entonces formar con
Edouard Balladur un dúo comparable al de De Gaulle y
Pompidou, se niega a asumir de nuevo el cargo de primer ministro y cede
el paso a su «amigo de 30 años», Edouard
Balladur. A pesar de su turbulento pasado, Charles Pasqua se convierte
en ministro del Interior. Mientras conserva el control de la marihuana
proveniente de Marruecos, aprovecha su cargo para legalizar sus otras
actividades tomando el control de casinos y de actividades como el
juego y las carreras en los países de África de
habla francesa, las antiguas colonias. También establece
nexos en Arabia Saudita e Israel y se convierte en oficial honorario
del Mossad [el servicio de espionaje israelí].
Nicolás Sarkozy, mientras tanto, es ministro del Presupuesto
y portavoz del gobierno.
En Washington, Frank Wisner Junior se convierte en sucesor de Paul
Wolfowitz [3] como responsable de la planificación
política en el Departamento de Defensa. Nadie se fija o se
da cuenta en los lazos que lo unen al vocero del gobierno
francés.
Reaparece entonces en el seno del partido gaullista la
tensión que ya se había vivido 30 años
antes entre los gaullistas históricos y la derecha
financiera que representa Balladur. La novedad es que Charles Pasqua, y
junto a él el joven Nicolás Sarkozy, traicionan a
Jacques Chirac para acercarse de la corriente de Rothschild. Todo
degenera. El conflicto alcanzará su apogeo en 1995, cuando
Edouard Balladur se presenta como candidato a la presidencia de la
República Francesa contra su ex amigo Jacques Chirac, y
resulta derrotado. Lo más importante es que, siguiendo las
instrucciones de Londres y Washington, el gobierno de Balladur abre las
negociaciones para la entrada de los Estados de Europa Central y
Oriental, ya liberados de la tutela soviética, en la
Unión Europea y la OTAN.
Reina la discordia en el seno del partido gaullista, donde los amigos
de ayer están ahora dispuestos a matarse entre
sí. Para financiar su propia campaña electoral,
Edouard Balladur trata de apoderarse de la «caja
negra», es decir, las reservas secretas del partido
gaullista, que se esconde bajo la doble contabilidad de la empresa
petrolera ELF. A penas muerto el viejo Etienne Leandri, los jueces
ordenan un registro en la empresa y sus dirigentes son encarcelados.
Pero Balladur, Pasqua y Sarkozy nunca lograrán recuperar el
botín.
La
caída en desgracia
A lo largo de su primer mandato Jacques Chirac mantiene a distancia a
Nicolás Sarkozy. Este último se mantiene en
silencio durante este período de caída en
desgracia. Muy discretamente, sigue cultivando sus relaciones con los
círculos financieros.
En 1996, al cabo de un largo proceso de divorcio, Nicolás
Sarkozy se casa con Cecilia. Los testigos de la boda son los
millonarios Martín Bouygues y Bernard Arnaud (el hombre
más rico de Francia).
Último acto
Mucho antes de la crisis iraquí, Frank Wisner Junior y sus
colegas de la CIA planifican ya la destrucción de la
corriente gaullista y el ascenso de Nicolás Sarkozy. La
operación se desarrolla en tres tiempos: Primeramente,
eliminación de la dirección del partido gaullista
y toma del control de su aparato. Después,
eliminación del principal rival de derecha e investidura del
partido gaullista a la elección presidencial. Y finalmente,
eliminación de todo contendiente serio de izquierda, para
garantizar que la elección de Nicolás Sarkozy a
la presidencia de la República Francesa.
La operación se desarrolla de la siguiente manera. Durante
varios años, la prensa comercial mantiene pendiente una
serie de revelaciones póstumas de un promotor inmobiliario.
Antes de morir de una grave enfermedad, este hombre, por razones que
nunca se han aclarado, grabó una confesión en
video. Por alguna razón aún más
oscura, el «video» fue a dar a manos de un jerarca
del Partido Socialista, Dominique Strauss-Kahn [4] , quien lo
envía directamente a la prensa.
Las confesiones de este individuo no dan a lugar a ninguna
sanción judicial, pero abren la caja de Pandora. La
principal víctima de los sucesivos escándalos
será el primer ministro Alain Juppé. Para
proteger a Chirac, Juppé asume él solo la
responsabilidad por todas las infracciones penales. Al ser marginado
Juppé, queda libre el camino para que Nicolás
Sarkozy logre ponerse a la cabeza del partido gaullista.
Sarkozy explota entonces su posición para obligar a Jacques
Chirac a reintegrarlo al gobierno, a pesar del odio
recíproco. Se convierte, en definitiva, en ministro del
Interior. ¡Grave error! Desde ese cargo, Sarkozy controla a
los prefectos y utiliza a la policía política
para penetrar las principales instituciones administrativas.
También se ocupa de los asuntos referentes a
Córcega. El prefecto Claude Erignac ha sido asesinado.
Aunque nadie reclama la autoría del crimen, inmediatamente
se interpreta este como un desafío de los independistas
corsos hacia la República. Al cabo de una larga
persecución, la policía logra arrestar a un
sospechoso fugitivo, Yvan Colonna, hijo de un diputado socialista.
Pasando por alto el principio de presunción de inocencia,
Nicolás Sarkozy anuncia el arresto acusando al sospechoso de
ser el asesino. La oportunidad la pintan calva y sólo faltan
dos días para la realización del referendo que el
ministro del Interior organiza en Córcega para modificar el
estatus de la isla. A pesar de todo, los electores rechazan el proyecto
de Sarkozy que, según algunos, favorece los intereses de los
mafiosos.
Aunque Yvan Colonna fue posteriormente encontrado culpable, lo cierto
es que él siempre ha proclamado su inocencia y que no se
encontraron pruebas materiales en su contra. Extrañamente,
el hombre se refugió en el silencio, prefiriendo ser
condenado antes que revelar lo que sabe.
Revelamos aquí que el prefecto Erignac no fue
víctima de los nacionalistas sino que fue abatido por un
asesino a sueldo, Igor Pecatte, que fue llevado inmediatamente a
Angola, donde el grupo ELF lo contrató como miembro de su
cuerpo de seguridad. El móvil del crimen tenía
que ver precisamente con las anteriores funciones del propio Erignac,
responsable de las redes africanas de Charles Pasqua en el ministerio
de la Cooperación. En cuanto a Yvan Colonna, se trata de un
amigo personal de Nicolás Sarkozy desde hace
décadas y sus hijos mantenían relaciones.
Estalla entonces un nuevo escándalo. Comienzan a circular
listados falsos que acusan a varias personalidades de tener cuentas
bancarias en Luxemburgo, en el banco Clearstream. Entre los acusados se
encuentra Nicolás Sarkozy. Este presenta una denuncia y da
por sentado que su rival de derecha en la elección
presidencial, el entonces primer ministro Dominique de Villepin es el
organizador de la maniobra. Y no esconde su intención de
llevarlo a prisión.
En realidad, los falsos listados fueron puestos en
circulación por miembros de la Fundación
franco-americana, que tiene como presidente a John Negroponte y como
administrador a Frank Wisner Junior. Lo que los jueces no saben, y que
nosotros revelamos aquí, es que los listados fueron
fabricados en Londres por un oficina común de la CIA y del
MI6, Hakluyt & Co., administrada también por Frank
Wisner Junior.
Villepin se defiende de las acusaciones que se le atribuyen, pero se ve
sometido a una investigación y a un arresto domiciliario y,
de hecho, es puesto temporalmente al margen de la vida
política. Vía libre para Sarkozy, por el lado de
la derecha.
Queda entonces neutralizar las candidaturas de oposición.
Las cuotas de adhesión al Partido Socialista se reducen a un
nivel simbólico, para atraer nuevos militantes. De pronto,
miles de jóvenes se enrolan en esa organización.
Por lo menos 10,000 de estos nuevos militantes son en realidad miembros
del Partido Trotskista «lambertista» (en referencia
al nombre de su fundador, Pierre Lambert). Históricamente
esta pequeña organización de extrema izquierda se
ha puesto al servicio de la CIA contra los comunistas estalinianos
durante la época de la guerra fría (Se trata del
equivalente del SD/USA de Max Shatchman, que formó a los
neoconservadores en Estados Unidos). No es la primera vez que los
«lambertistas» se infiltran en el Partido
Socialista. Anteriormente, ya habían introducido en esa
organización dos célebres agentes de la CIA:
Lionel Jospin [5] (que se convirtió en primer ministro) y
Jean-Christophe Cambadelis, el principal consejero de Dominique
Strauss-Kahn .
Se organizan elecciones primarias en el seno del Partido Socialista con
vista a la designación de su candidato a la
elección presidencial. Dos personalidades participan en la
competencia: Laurent Fabius y Segolene Royal. Pero sólo el
primero representa un peligro para Sarkozy. Dominique Strauss-Kahn se
suma entonces a la competencia con la misión de eliminar a
Fabius en el último momento. Y lo logrará gracias
a los votos de los «lambertistas» infiltrados, que
no votarán por él sino por Royal.
La operación se hace posible porque Strauss-Kahn, de origen
judío-marroquí, se encuentra desde hace tiempo en
la nómina de Estados Unidos. Los franceses ignoran que
imparte clases en la universidad estadounidense de Stanford, donde fue
contratado nada más y nada menos que por Condoleezza Rice.
Inmediatamente después de su llegada a la presidencia,
Nicolás Sarkozy y Condoleezza Rice concretarán su
agradecimiento a Strauss-Kahn haciendo posible su elección
para asumir la dirección del Fondo Monetario Internacional.
Primeros
días en el Palacio del Elíseo
En la noche de la segunda vuelta de la elección
presidencial, cuando los institutos de sondeos anuncian su probable
victoria, Nicolás Sarkozy pronuncia un breve discurso
dirigido a la nación desde su cuartel general de
campaña. Luego, contrariamente a todo lo acostumbrado, en
vez unirse a la celebración con los militantes de su
partido, se va al Fouquet’s. Este célebre
restaurante de los Campos Elíseos, antiguo centro de
reunión de la «Unión Corsa» y
hoy perteneciente al propietario de casinos Dominique Desseigne, fue
puesto enteramente a la disposición del presidente electo
para que este recibiera a sus amigos y principales donantes [de fondos]
a su campaña. Llegan allí un centenar de
invitados, entre ellos los hombres más ricos de Francia se
codean con los dueños de casinos.
Después, el presidente se otorga a sí mismo unos
días de merecido descanso. Un jet privado
Falcón-900 lo lleva a la isla de Malta donde descansa en el
Paloma, el yate de 65 metros de eslora de su amigo Vincent
Bolloré, millonario formado en el banco Rothschild.
Finalmente, tiene lugar la investidura de Nicolás Sarkozy
como presidente de la República Francesa. Lo primero que
hace no es firmar un decreto de amnistía sino autorizar los
casinos de sus amigos Desseigne y Partouche a aumentar la cantidad de
tragamonedas.
Sarkozy conforma su equipo de trabajo y su gobierno. No resulta
sorprendente encontrar en ellos a un sospechoso propietario de casinos
(el ministro de Juventud y Deportes) y al cabildero de los casinos del
amigo Desseigne (que se convierte en vocero del partido
«gaullista»).
Nicolas Sarkozy
se apoya principalmente en cuatro personas:
- Claude Guéant, secretario general de la Presidencia de la
República. Es socio-gerente del banco Rothschild.
- Jean-David Lévitte, consejero diplomático. Hijo
del ex director de la Agencia Judía. Fue embajador de
Francia ante la ONU, hasta que Jacques Chirac lo sacó de ese
puesto por considerarlo demasiado cercano a George Bush.
- Alain Bauer, el hombre que se mueve en la sombra. Su nombre no
aparece en los anuarios. Es el encargado de los servicios de
inteligencia. Nieto del Gran Rabino de Lyón, ex miembro del
Grand Orient de France (la principal logia masónica
francesa) y ex número 2 de la National Security Agency
estadounidense en Europa.
- Kouchner, judío de origen báltico,
comenzó su carrera participando en la creación de
una ONG humanitaria. Gracias al financiamiento de la National Endowment
for Democracy participó en las operaciones de Zbigniew
Brzezinski en Afganistán, junto a Osama Ben Laden y los
hermanos Karzai, contra los soviéticos. En los
años 1990 aparece junto a Alija Izetbegovic, en Bosnia
Herzegovina. Fue Alto Representante de la ONU en Kosovo de 1999 a 2001.
Frank Wisner Junior., nombrado entretanto como enviado especial del
presidente Bush para la independencia de Kosovo, insiste para que
Bernard
Kouchner [6] sea nombrado ministro de Relaciones Exteriores con una
doble misión prioritaria: la independencia de Kosovo y la
liquidación
de la política de Francia en el mundo árabe.
Bajo el control del hermano menor del presidente Hamid Karzai,
Afganistán se ha convertido en el primer productor mundial
de adormidera [también llamada amapola]. El látex
blanco que se obtiene de esta planta es procesado en
Afganistán para convertirlo en heroína que la
fuerza aérea estadounidense transporta posteriormente a Camp
Bondsteed (en Kosovo). Allí los hombres de Hacim Thaci se
encargan de la distribución, principalmente en Europa y
eventualmente en Estados Unidos. Los fondos que se obtienen se destinan
al financiamiento de las operaciones ilegales de la CIA.
Karzai y el propio Thaci son desde hace mucho amigos personales de
Bernard Kouchner, que seguramente nada sabe de las actividades
criminales de estos a pesar de los informes internacionales a los que
estas han dado lugar.
Para completar su gobierno, Nicolás Sarkozy nombra a
Christine Lagarde como ministro de Economía y Finanzas. Esta
hizo toda su carrera en Estados Unidos, donde dirigió el
prestigioso gabinete de juristas Baker & McKenzie. En el seno
del Center for International & Strategic Studies de Dick
Cheney, Christine Lagarde fue copresidente –junto con
Zbigniew Brzezinski– de un grupo de trabajo que
supervisó las privatizaciones en Polonia. También
organizó, trabajando para Lockheed Martin, un intenso
cabildeo contra el fabricante francés de aviones Dassault,
constructor de los famosos cazas Mirages.
Nueva escapada durante el verano. Nicolás, Cecilia, la amiga
de ambos y sus hijos se van de vacaciones a Estados Unidos, en
Wolfenboro, cerca de la propiedad del presidente Bush. Esta vez el que
paga la cuenta es Robert F. Agostinelli, un banquero de negocios de
Nueva York, sionista y neoconservador de pura cepa que se expresa en
Commentary, la revista del American Jewish Committee [Comité
Judío-Americano].
El éxito de Nicolás beneficia a su medio hermano
Pierre-Olivier. Bajo el nombre americanizado de
«Oliver», Frank Carlucci (quien fuera el
número 2 de la CIA, luego de ser reclutado por Frank Wisner
Senior) lo nombra director de un nuevo fondo de inversiones del Carlyle
Group (la sociedad que gestiona simultáneamente las carteras
de acciones de la familia Bush y de la familia Ben Laden). Convertido
el quinto negociante a nivel mundial, administra actualmente las
principales cuentas de los fondos soberanos de Kuwait y Singapur.
La tasa de popularidad del presidente Sarkozy está en
caída libre en los sondeos. Uno de sus consejeros de
relaciones públicas, Jacques Seguela (que también
es consultante en comunicación política de la NED
para diferentes operaciones de la CIA en Europa Oriental), aconseja
desviar la atención del público con nuevas
«people stories». El anuncio de su divorcio de
Cecilia aparece entonces en Libération, el diario de su
amigo Edouard de Rotshchild, para tapar las consignas de los
manifestantes en un día de huelga general. Peor
aún, su comunicador organiza un encuentro con la artista y
ex modelo Carla Bruni. Días después, se
oficializa su relación con el presidente y la propaganda
mediática tapa de nuevo las críticas
políticas. Semanas más tarde se produce el tercer
matrimonio de Nicolás. Esta vez escoge como testigos a
Matilde Agostinelli (la esposa de Robert) y a Nicolas Bazire, ex
director del gabinete de Edouard Balladur, convertido en socio-gerente
del banco Rothschild.
¿Cuándo
abrirán los ojos los franceses para ver lo que tienen que
hacer?
Notas:
[1] En Europa y en los EEUU, Leandri era el representante de Lucky
Luciano, quien en prisión no podía viajar. Como
Lucky Luciano reinaba en el imperio del crimen, él llamaba a
Leandri su «embajador».
[2] Pérfida Albión es una expresión
anglófoba utilizada para referirse al Reino Unido en
términos hostiles. Fue acuñada por el poeta y
diplomático francés de origen español
Agustín Louis Marie de Ximénèz
(1726-1817) en su poema L´ere des Français
(publicado en 1793), en el que animaba a atacar a "la
pérfida Albión" en sus propias aguas.
[3] Uno de los halcones neoconservadores y principales de la
administración Bush, ex presidente del Banco Mundial,
obligado a la demisión por nepotismo.
[4] Dominique Strauss-Kahn, uno de los principales líderes
históricos del Partido Socialista Francés,
traiciona a los suyos, apoya a Nicolás Sarkozy y es nombrado
Presidente del FMI (Fondo Monetario Internacional).
[5] Lionel Jospin, otro líder histórico del
Partido Socialista Francés.
[6] Bernard Kouchner, miembro del Partido Socialista
Francés, traicionó a sus correligionarios
aceptando el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno
de Nicolás Sarkozy.
* Thierry Meyssan,
analista político, investigador y periodista
francés.
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