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El esclavismo subsiste en el Siglo XXI |
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Fuente: aporrea.org
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jueves, 12 de junio de 2008 |

El
genocidio de 140 millones de esclavos africanos en la época
colonial
Por Sylvia Ubal [Aporrea].
Desde comienzos del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX tiene lugar
el más absoluto de los silencios, el genocidio de 140
millones de esclavos africanos. Uno de los más crueles de
toda la historia humana, donde hombres, mujeres y niños
fueron raptados de sus aldeas, encadenados y trasladados en barcos
negreros rumbo América. En sólo un instante esas
vidas vieron cambiar su valor y se convirtieron en mercancía
objeto de compraventa.
A partir del 12 de octubre de 1492, se produjo la conquista del
territorio americano y la mano de obra indígena fue
sometida, para el duro trabajo en los campos y en las minas. Los
indígenas fueron destruidos por pestes y por el duro trabajo
sin descanso.
Al comenzar a escasear esta mano de obra, prácticamente
gratuita hubo que recurrir a su reemplazo por otros, igualmente sin
costo remunerable y así se llegó a importar
esclavos africanos. Esto fue bien visto por los colonizadores, incluso
aquellos que se decían humanistas, como los evangelizadores,
entre ellos, Fray Bartolomé de las Casas, que
pugnó por el buen trato a los indígenas, vio con
la llegada de los negros esclavos, un alivio para los pobladores
locales.
En el año 1518 llegaron los primeros cuatro mil negros
esclavos que venían del sur del desierto de Sahara, estos
fueron llevados a los primeros asentamientos de esclavos en la zona del
Caribe y al Brasil.
Los negros esclavos, eran comprados con productos, tales como tabaco,
ron y armas, para luego ser trasladados en condiciones infrahumanas
hacia América, encadenados y hambrientos, muriendo
aproximadamente la mitad de ellos en la travesía. Las
riquezas mineras de América y sus materias primas,
explotadas por los mismos esclavos, servían de pago a los
comerciantes de esclavos (negreros). Esto se llamó comercio
triangular (Entre América, Europa y África).
Entre los siglos XV y XVII, los mayores exportadores de esclavos fueron
los portugueses, que los traían desde el Congo, lugar
próspero al que habían llegado en 1483. A partir
del siglo XVII los ingleses, franceses y holandeses ocuparon el primer
lugar en el comercio esclavista.
En el siglo XVIII luego de la Guerra de Sucesión
Española se establecieron empresas inglesas, holandesas y
francesas, dedicadas al tráfico de esclavos. La
Compañía Francesa de Guinea y la Inglesa British
South Sea Company lograron monopolizar el tráfico. La
Compañía inglesa tuvo su centro de
distribución en la isla de Jamaica, las francesas en
Haití y las holandesas en las Antillas, quedando el Caribe
como eje central del comercio esclavista.
El
esclavismo subsiste en el Siglo XXI en varios países de
América
Ejemplo de esta realidad es, entre otros países Estados
Unidos en el que cada año más de 20 mil personas
son víctimas del esclavismo. Se trata, sobre todo, de
personas que son traídas con falsas promesas y que terminan
como prostitutas o en trabajos forzados.
Según la ONU, doscientos cincuenta millones de personas
viven en situación de esclavitud. De ellas, ciento cincuenta
millones son niños. Las víctimas son las mismas
que hace siglos, personas que viven en situación de
esclavitud; servidumbre por deudas, explotación sexual,
salarios ínfimos, reclutamiento forzoso, niños
trabajadores o soldados, matrimonios forzados. El objetivo que se
persigue no ha variado: sigue siendo el poder y el dinero.
En Bolivia grandes hacendados de los departamentos de Chuquisaca,
Tarija y Santa Cruz, tienen desde hace varias décadas,
cientos de familias enteras guaraníes, viviendo bajo un
sistema de servidumbre y esclavitud basado en la
sobreexplotación de la fuerza de trabajo familiar, trabajan
desde las 6 de la mañana a 9 de la noche, sin derechos, sin
tierras, sin recibir un pago justo. Los pagos en su mayoría
se hacen en especie y no en dinero, con cuentas que se transmiten de
generación en generación. Las condiciones
precarias de trabajo y por consiguiente de vida de familias
guaraníes sometidas a una situación laboral
signada históricamente por el abuso y por la marca de la
servidumbre y el patronazgo, que las ha hecho cautivas en su propia
tierra, son prácticas aún vivas en el Chaco
boliviano, como si el tiempo, y la modernidad, nunca hubieran pasado
por esas tierras.
Y con ellos ancianos y niños que trabajan, sin pago alguno y
sin acceso a los derechos básicos como la
educación, la sanidad, la libertad de movimiento y a la
propiedad de la tierra. La esclavitud en el Chaco también se
extiende a los niños. Las niñas comienzan como
domésticas en las haciendas y luego se quedan como
cocineras, mientras que los varones inician como mozos de mano, es
decir, realizan mandados menores para los hacendados y luego, de
grandes, trabajan la tierra. En la mayoría de los casos, no
reciben pagos por sus trabajos, la escuela está prohibida
para estos niños, así como salir de las
haciendas.
Balderas es un líder indígena guaraní
que hasta su adolescencia trabajó como peón en
una de estas haciendas bajo un régimen de
explotación laboral. Pero tuvo la suerte de poder estudiar y
conseguir a través de la educación esa libertad
que cientos de familias de su pueblo aún anhelan.
La situación de los guaraníes en el sur de
Bolivia es vista con preocupación por organismos
internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), la Organización de Estados Americanos (OEA)
y Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
Fortunato Silva y Victoria Méndez, padres de ocho hijos, por
su parte reciben por sus faenas uno o dos kilos de arroz en la hacienda
de Crispín Pérez, también ubicada en
Huacareta, y que si piden arroz adelantado, es descontado al final del
mes, la Sra. Victoria que realiza labores domésticas dijo:
"nunca me han pagado, ni un centavo", asombrosamente se reproduce una
situación que se creía desaparecida, y hay
reportes de trabajadores que reciben latigazos si no cumplen con su
tarea. Si bien esto no es generalizado, existen casos y documentos con
vídeos que sí ocurren y corroboran esta
infamación.
Algunos "cautivos", incluso, duermen en galpones y no pueden salir de
la hacienda. "Los patrones prohíben que las familias que
viven en sus haciendas se comuniquen con organismos y les coartan la
educación o las condiciones sanitarias mínimas",
denunció Justo Molina, presidente del Consejo de Capitanes
de Chuquisaca, quien denunció la "violación de
los derechos humanos" que viven numerosas personas de su comunidad y
explicó que el 90 por ciento de esta población es
analfabeta.
Los llamados "ajustes" son el resultado de la suma en la que se
consignan ítems como "adelantos" o "pedidos" de
víveres para comer, que por lo general arrojan cifras
exuberantes para los empleados guaraníes, por lo que
terminan con deudas en lugar de ganancias, las mujeres ganan la mitad
que los hombres cuando les pagan, los niños y los ancianos
la mayor parte de las veces no ganan nada.
El relator especial de Naciones Unidas1 sobre los Derechos Humanos y
Libertades Fundamentales de los Indígenas, Rodolfo
Stavenhagen, que cumpliendo con una invitación oficial de
Evo Morales, el primer Presidente indígena del
Latinoamérica, y se reunió con varios miembros de
su gabinete e hizo conocer su preocupación por el alto nivel
de racismo contra los campesinos e indígenas bolivianos.
Tras sostener una reunión con el presidente Evo Morales en
Palacio Quemado, en La Paz, Stavenhagen señaló
que en sus días de permanencia en el país ha
conocido que aún algunos pueblos indígenas viven
en estado de esclavitud, que las mujeres indígenas son las
más discriminadas puesto que no tienen acceso a la
educación como tampoco a una atención
médica.
En su reunión con el Primer Mandatario, el relator de la ONU
dijo que Evo Morales le expresó su compromiso para defender
los derechos de todos los pueblos. Stavenhagen felicitó al
Jefe de Estado por haber promulgado como Ley de la República
la declaración Universal de los Derechos de los Pueblos
Indígenas que fue aprobada por 143 votos el 13 de septiembre
2007 en la ONU. "Esto es algo importante y lo felicitamos (al
presidente) porque es el único país que ha
ratificado la declaración y la ha incorporado a su
legislación interna", agregó.
La esclavitud que vivimos en nuestro tiempo, no es un
fenómeno individual, como señala Manos Unidas en
su informe2 "La esclavitud hoy, un problema de nuestros
días", sino que tiene un carácter social y
colectivo. "La esclavitud actual sigue siendo un fenómeno
social que afecta a determinados grupos de población, que se
produce en determinados países”.
"Los derechos humanos han sido relegados, como lo explica la periodista
de la Agencia de Información Solidaria (AIS) Marta
Caravantes, que según declaración de alguien con
nombre y apellido, pero por seguridad en un caso concreto no se puede
dar nombres, dijo: "Primero te quitan la dignidad, te hacen sentir
miserable, que no vales nada. Dejas de ser persona. No tienes poder de
elección sobre tu propia vida. Pasas a ser una
mercancía que pertenece a un amo. Te sitúas en
una especie de limbo jurídico donde no existen los derechos
más elementales. Puedes ser comprado y vendido. Eres una
especie de marioneta cuyos hilos son movidos por unos individuos que
deciden por ti el resto de tu vida..."
Las empresas multinacionales que se implantan en los países
pobres para lograr un abaratamiento de los costos de
producción. La oferta que los gobiernos del Sur plantean a
las multinacionales se basa en la posibilidad de explotar mejor a sus
ciudadanos, de pagarles los salarios más bajos, con
contratos más precarios y condiciones laborales indignas.
Ese es el eslogan de quienes se preocupan más por atraer
inversiones y lucir cifras macroeconómicas que por mejorar
el nivel de vida de la población.
El gobierno mexicano por ejemplo, está conforme de que el
comercio con EEUU se haya duplicado desde la entrada en vigor del
Tratado de Libre Comercio. El reclamo para atraer la
inversión extranjera es por supuesto la mano de obra barata.
Así, el país cuenta por un lado con una
importante entrada de capital extranjero y por otro, tiene a un pueblo
cada vez más empobrecido que ha perdido más del
34% del poder adquisitivo y cuenta en estos momentos con un salario
mínimo de los más bajos del mundo
semiindustrializado. "Cuando algunos líderes manifiestan su
intención de incorporarse al primer mundo, parece que se
refieren sólo a la minoría de multimillonarios
que aprovechan los privilegios ofrecidos por el libre comercio.
Mientras los mercados se abren, los trabajadores más pobres
son las víctimas propicias para el sacrificio",
añade Caravantes.
"Cuanto mayor es la 'libertad' de los mercados, mayor es la esclavitud
de los pueblos y la pobreza de las naciones. Cuanto mayor es la
'libertad' financiera, mayor es el provecho de ladrones y menor el
bienestar de los trabajadores. Cuanto mayor es la 'libertad' del
dinero, mayor es la humillación de los pobres y menor la
probabilidad de ser respetados como personas", explica Luís
Ferreira, miembro de ATACC, en La Opinión
Pública.
A medida que la crisis económica se hace más
tangente, las cifras de la explotación infantil aumentan.
Según UNICEF3 en su informe anual, en la actualidad existen
unos doscientos millones de niños trabajadores entre cinco y
diecisiete años. Trabajan en las calles venta ambulante,
guías turísticos, repartidores, limpiabotas; en
lugares peligrosos e insalubres hornos, minas, picando piedra, en el
campo o pesca, son vendidos como esclavos por sus padres por cantidades
irrisorias a usureros para trabajar en la fabricación de
alfombras, ladrillos, obras públicas, etc.; niñas
son entregadas al servicio doméstico en jornadas de quince
horas a cambio de cama y comida. Y además, en muchas
ocasiones esto lleva asociado el abuso sexual del menor, cuando no son
vendidos a redes de prostitución que operan por todo el
mundo.
Según un informe4 de la Organización Mundial del
Trabajo (OIT), 153 millones de niños que trabajan, se
encuentran en Asia. 80 millones en África y 17,5 millones en
América Latina. "Una de las razones es que los
niños trabajadores no suelen ser fácilmente
visibles. Es un ejemplo de “ojos que no ven,
corazón que no siente”. En la mayoría
de los casos, mientras estos niños trabajan sus padres
están desempleados. Son mano de obra barata, no dan
problemas, son fáciles de adoctrinar y tienen miedo. Y una
de las razones por las que muchos acaban siendo reclutados a la fuerza
para participar de forma activa en conflictos armados. Un gran
número pierde la vida o es torturado, golpeado, interrogado
o hecho prisionero de guerra. Según Amnistía
Internacional, al menos 300.000 niños y niñas
combaten en algún conflicto bélico. Estos
millones de niños han sido privados de su derecho sagrado a
una vida digna, a una formación y una cultura.
La humanidad se encuentra en un punto sin retorno, como nunca antes
había estado. La mayor parte de la riqueza del planeta se
encuentra en manos de un reducido grupo de personas que con sus
decisiones e intereses han puesto en marcha un sistema
político y económico donde el hombre es un
número más con el que comerciar. Lo mismo ha
ocurrido con la biodiversidad, los ecosistemas, el aire, los
árboles, la tierra, hasta el agua, elementos que han
acompañado al hombre desde sus orígenes, y ahora
todo esto forma parte de intereses privados.
sylviaubal_AT_gmail.com
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