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Cuba tiene moral para regalarle a Condoleezza |
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Fuente: argenpress.info
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viernes, 13 de junio de 2008 |

Por Angel Rodríguez Alvarez (AIN, para ARGENPRESS).
Como es ya habitual, la secretaria norteamericana de Estado,
Condoleezza Rice, dedica su tiempo a presentar informes, listas y
más listas para certificar conductas de países en
relación con disímiles asuntos, en los cuales por
supuesto no están incluidos los Estados Unidos.
En esta ocasión fue en el supuesto balance 2008 de esa
dependencia sobre la Trata de Personas, en el cual por sexto
año consecutivo, el gobierno de EEUU incluye a Cuba entre
los países “que no realizan esfuerzos
significativos para enfrentar el tráfico interno de
niños y mujeres, objetos de explotación
sexual“, y califica a la Isla de destino turístico
con esos fines, entre otras graves imputaciones.
Ahora la señorita Rice fue mucho más lejos, pues
incluye varias observaciones al gobierno de La Habana, sobre la forma
en que debe enfrentar el fenómeno, en una pose como si la
Unión estuviera libre de ese problema y de otros similares.
Las pretensiones de la Secretaria de Estado son muy claras: desconocer
y tergiversar la realidad cubana en su empeño por justificar
la criminal política de bloqueo económico,
agresiones y hostilidad contra la mayor de las Antillas, mantenida y
recrudecida por la actual Administración.
Pretende igualmente denigrar la obra turística del
país y la política desarrollada para lograr un
turismo sano, libre de los problemas sociales que lastran esa actividad
en otros sitios. Para colmo, con sus absurdas prohibiciones de viajar,
no permiten conocer a sus propios ciudadanos la realidad de la Cuba de
hoy.
Fue la propia Revolución la que a partir del 1959
adoptó las medidas para eliminar para siempre las
condiciones propiciadoras del turismo sexual, el consumo de drogas como
un fenómeno masivo, y otros males que hoy corroen a una
parte de la sociedad, que como la norteamericana tiene presente la
prostitución, la explotación sexual, el trabajo
forzado y el tráfico de personas.
Ignora Condoleezza la obra social y moral de la Revolución
cubana, en particular lo hecho por el desarrollo de la infancia y la
participación social de la mujer, cuyo protagonismo es cada
vez mayor y más activo, alcanzando un papel de primer orden,
desconocido en países del Tercer Mundo y en muchos
desarrollados.
Ni la Secretaria de Estado ni el desprestigiado gobierno de Bush,
envuelto cada día en nuevos escándalos por
corrupción y otras torturas, tienen moral para dar lecciones
de nada, y mucho menos en ese terreno. En la sociedad norteamericana
hay suficientes problemas sociales acumulados como para mirarse
autocríticamente y preocuparse por mejorar la propia casa.
En materia de derechos humanos, Estados Unidos no tiene absolutamente
nada que enseñar a Cuba y sí mucho que aprender
de ella.
Mientras se decide a hacerlo, Cuba seguirá luchando por
brindar a sus ciudadanos, sobre todo a los niños, mujeres y
ancianos, los mejores servicios de salud, perfeccionando la
educación, la seguridad y asistencia social,
ofreciéndoles bienestar y la tranquilidad necesaria para su
evolución futura.
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