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Carta abierta de Evo Morales a propósito de la directiva de retorno de la UE |
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Fuente: telesurtv.net
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jueves, 12 de junio de 2008 |
El presidente de
Bolivia, Evo Morales, escribe esta carta en respuesta al texto llamado
"directiva de retorno" que la Unión Europea
aprobaría el 18 de junio y en el que se penaliza con
cárcel a los indocumentados en estos países
europeos.
Por Evo Morales Ayma *.
Hasta finales de la Segunda guerra mundial, Europa fue un continente de
emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a las
Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las
crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de
la persecución a minorías étnicas.
Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la
llamada "directiva retorno". El texto, validado el pasado 5 de junio
por los ministros del Interior de los 27 países de la
Unión Europea, tiene que ser votado el 18 de junio en el
Parlamento Europeo.
Siento que endurece de manera drástica las condiciones de
detención y expulsión a los migrantes
indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los
países europeos, su situación laboral, sus lazos
familiares, su voluntad y sus logros de integración.
A los países de América Latina y
Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas
ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre
bienvenidos, y lo siguen siendo, en nuestros países del
continente americano, que absorbieron entonces la miseria
económica europea y sus crisis políticas.
Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas a
Europa, con un altísimo costo para las poblaciones
originales de América. Como en el caso de nuestro Cerro Rico
de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar
masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX.
Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes europeos
siempre fueron respetados.
Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los
migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de
espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa
mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a
esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de
obras públicas, construcción, en los servicios a
la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los
europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del
continente europeo, a mantener la relación entre activos e
inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social
y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los
migrantes ofrecen una solución a los problemas
demográficos y financieros de la UE.
Para nosotros, nuestros migrantes representan la ayuda al desarrollo
que los Europeos no nos dan - ya que pocos países alcanzan
realmente el mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda
al desarrollo. América Latina recibió, en 2006,
68.000 millones de dólares de remesas, o sea más
que el total de las inversiones extranjeras en nuestros
países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de
dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por
concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país, Bolivia,
recibió mas del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de
dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de
gas natural.
Es decir que los flujos de migración son
benéficos tanto para los Europeos y de manera marginal para
nosotros del Tercer Mundo ya que también perdemos a
contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en
la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han
invertido recursos humanos y financieros.
Lamentablemente, el proyecto de "directiva retorno" complica
terriblemente esta realidad.
Si concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus
políticas migratorias en toda soberanía, no
podemos aceptar que los derechos fundamentales de las personas sean
denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La
"directiva retorno" prevé la posibilidad de un
encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de
su expulsión -o "alejamiento", según el
término de la directiva. ¡18 meses! ¡Sin
juicio ni justicia! Tal como está hoy el proyecto de texto
de la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6,
7, 8 y 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
de 1948. En particular el artículo 13 de la
Declaración reza:
"1. Toda persona tiene
derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio
de un Estado.
2. Toda persona tiene
derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a
regresar a su país".
Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres de
familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación
familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos
ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios.
¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean
concentrados en campos compatriotas y hermanos latinoamericanos
indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva
años trabajando e integrándose? ¿De
qué lado esta hoy el deber de ingerencia humanitaria?
¿Dónde está la "libertad de circular",
la protección contra encarcelamientos arbitrarios?
Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la
Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y
Perú) de firmar un "Acuerdo de Asociación" que
incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma
naturaleza y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos
bajo intensa presión de la Comisión Europea para
aceptar condiciones de profunda liberalización para el
comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros
servicios públicos. Además a título de
la protección jurídica se nos presiona por el
proceso de nacionalización del agua, el gas y
telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los
Trabajadores. Pregunto, en ese caso ¿dónde
está la "seguridad jurídica" para nuestras
mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan
mejores horizontes en Europa?
Promover la libertad de circulación de mercancías
y finanzas, mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para
nuestros hermanos que trataron de circular libremente. Eso es negar los
fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos.
Bajo estas condiciones, de aprobarse esta "directiva retorno",
estaríamos en la imposibilidad ética de
profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos
reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas
obligaciones de visa que nos imponen a los Bolivianos desde el primero
de abril de 2007, según el principio diplomático
de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora, justamente por
esperar buenas señales de la UE.
El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen
importantes dificultades globales: el calentamiento global, la
contaminación, la desaparición lenta pero segura
de recursos energéticos y biodiversidad mientras aumenta el
hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando
nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o
no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es ninguna
solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas
de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los
migrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el
Norte, que destruye el planeta y desmiembra las sociedades de los
hombres.
A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente
regiones del mundo como el Maghreb, Asia y los países de
Africa, hago un llamado a la conciencia de los líderes y
diputados europeos, de los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa,
para que no se apruebe el texto de la "directiva retorno".
Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza.
Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en
los próximos meses, una política migratoria
respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo
provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la
tremenda deuda histórica, económica y
ecológica que tienen los países de Europa con
gran parte del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas
todavía abiertas de América Latina. No pueden
fallar hoy en sus "políticas de integración" como
han fracasado con su supuesta "misión civilizatoria" del
tiempo de las colonias.
Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios,
compañeras y compañeros saludos fraternales desde
Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a todos los "clandestinos".
Evo Morales Ayma
* Presidente de la
República de Bolivia
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