|
RSS |
Suscripción Noticias X RSS
|
|
Frases Celebres |
|
“Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.” Groucho Marx |
|
|
|
|
El León Abre la Boca |
|
|
|
Fuente: juventudrebelde.cu
|
|
viernes, 13 de junio de 2008 |

Por Luis Luque Álvarez [Juventud Rebelde].
Cuando el domador introduce su cabeza en las fauces del
león, en el circo se puede escuchar incluso el vuelo de una
mosca. Los espectadores permanecen como estatuas de cera, esperando que
el león no se acuerde de que es león y vaya a
ocasionar un dañito con solo mover la mandíbula.
Un grafitti, en una pared de Dublín, llama a votar
«no» contra el Tratado de Reforma de la UE. Foto:
AP Ayer, las autoridades de la Unión Europea (UE) se
comían las uñas mientras rezaban por el domador,
que es en este caso el Tratado de Reforma de la UE, aprobado en
diciembre en Lisboa por los líderes de los 27
países miembros del bloque. Quien ruge es el electorado
irlandés, tres millones de personas convocadas a un
referéndum para apoyar o rechazar dicho texto.
Esta tarde se conocerán los resultados definitivos. Hasta
entonces, tienen razones para temblar en Bruselas, pues la
última encuesta antes de las urnas, publicada por el diario
Irish Times, daba el triunfo a los partidarios del
«no», con 35 por ciento, y los del
«sí» perdían con el 30. Solo
los indecisos (el 28 por ciento) podían hacer la diferencia,
y a ellos apostaron las principales fuerzas políticas, desde
el gobierno de centroderecha hasta la oposición laborista.
¿Por qué el temor? Porque el gobierno no puede
ratificar el documento si la gente no lo aprueba en las urnas, y como
se necesita la unanimidad de los 27 países para validarlo,
el Tratado quedaría como la novia de Pacheco: vestida de
blanco y a la puerta del Palacio de los Matrimonios. La madrina (la UE)
maldeciría la hora en que se permitió a los
irlandeses pronunciarse (18 países ya ratificaron el texto,
pero por vía parlamentaria) y se retiraría
llorosa a su aposento, como en 2005, cuando franceses y holandeses
votaron contra el proyecto de Constitución Europea.
Por cierto que esta última subsiste en lo esencial en el
Tratado, según dijo a JR el ex jefe del Parlamento Europeo,
Josep Borrell: «El Tratado de Lisboa tiene
prácticamente el mismo contenido que el Tratado
Constitucional». Así que es la misma croqueta,
ayer servida «al plato» y hoy adornada con rodajas
de tomate; con la diferencia de que esta vez, salvo los irlandeses,
¡cientos de millones de ciudadanos de la UE no
podrán pronunciarse democráticamente sobre ella!
(sobre la legislación europea, no sobre la croqueta).
«Europa
puede ayudarnos»
La República de Irlanda es llamada «el tigre
céltico», por su paralelo con los
«tigres asiáticos» —Hong Kong,
Corea del Sur, Singapur, y Taiwán—, que alcanzaron
altos índices de crecimiento e industrialización
en muy breve lapso.
Un informe de Enterprise Ireland, agencia irlandesa para el desarrollo
del sector de los negocios, indica que en 2006 el Producto Interno
Bruto fue de 177 000 millones de euros. Para una población
de 4,2 millones de habitantes, significa un per cápita de 42
000 euros, el más alto después del de Luxemburgo.
¡Y era el país más pobre del club
comunitario cuando se integró en él, en 1973!
En la base de este salto de éxito iniciado en los
años 90, concurren factores como el énfasis en la
innovación tecnológica, la juventud de la fuerza
laboral, y el empleo estratégico de los «fondos de
cohesión», abundante ayuda financiera llegada
desde Bruselas para equiparar el nivel de desarrollo de la isla con los
del resto de la UE.
Precisamente apelando a esa pasada generosidad, y frente a la
borrascosa realidad de una crisis económica mundial (se
prevé que el crecimiento económico
irlandés será en 2008 de 2,5 por ciento, la mitad
que en el pasado año), el primer ministro, Brian Cowen,
alertó a los electores: «Europa nos
ayudó a crecer; también podrá
ayudarnos a afrontar la crisis».
Pero cuando hay que apretarse el cinto, los votos pueden no rendir la
cosecha esperada. Si hay desaceleración —en buena
medida por la fuerte interconexión de la economía
irlandesa con la de EE.UU., destinatario del 20 por ciento de sus
exportaciones—, los ciudadanos pudieran mostrar su disgusto
reprobando el Tratado. Y si vieran como una amenaza la afluencia de
trabajadores de los países ex socialistas adheridos a la UE
en 2004, quizás tampoco habrá luz verde.
En todo el proceso previo, fuerzas minoritarias, como el partido Sinn
Fein (con gran influencia en la provincia británica de
Irlanda del Norte, pero con solo cuatro diputados en el Parlamento
irlandés), hicieron campaña sobre los
inconvenientes del Tratado, como que anularía la capacidad
de Dublín para frenar propuestas en las áreas de
inmigración, finanzas o cooperación policial;
avalaría la privatización de los servicios
públicos, y reforzaría el poder decisorio de los
países más grandes de la UE.
De igual modo, explicaron que el gobierno no garantizó
siquiera un artículo que reconociera los deberes y derechos
de un Estado neutral como Irlanda, mientras que en el Tratado
sí se expresa claramente que los miembros de la UE deben
mejorar progresivamente sus capacidades militares. Eso lleva dinero, y
no muchos irlandeses están dispuestos a ponerlo...
Pronto veremos si se lo hicieron saber a su gobierno. Como el
león aún puede dar un fiero mordisco, los
espectadores siguen algo tensos...
|
|
|