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La dialectica del neoconservadurismo y la Sociedad Interamericana de Prensa |
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Fuente: rebelion.org
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viernes, 13 de junio de 2008 |

Carlos Pandolfi [Rebelión].
“Estamos
empeñados en trabajar con ambas partes para llevar el nivel
de terror a un nivel aceptable para ambas partes”, George W.
Bush ( 2-10-2001)
Pseudo-demócratas disfrazados de oveja, los neocons
encuentran en la confrontación directa, la
psicología y los medios de comunicación
convencionales sus herramientas para declararle la guerra al libre
pensamiento. La Sociedad Interamericana de Prensa su filial en
Iberoamérica para desarrollar su estrategia comunicativa
basada en la legitimación de la mentira por medio de
prejuicios y caracterizaciones marcadas entre buenos y malos. El
siguiente ensayo intenta descifrar este mapa
“maquiavelico” que actualmente intenta imponerse en
el contexto Latinoamericano y que tiene como fin “hacer de la
otredad y la razón una utopía”.
El 11 de septiembre no solo significó la
materialización, la concreción de un acto
terrorista de grandes proporciones- cuyo autor no deja de ser motivo de
controversia- sino la excusa perfecta para ejecutar el sueño
truncado durante mucho tiempo del ala radical del partido republicano
tan ávida de confrontación, lucro y caos. En este
marco, el proyecto del movimiento neoconservador norteamericano emerge
imponiendo el belicismo sobre la lógica y llama a establecer
una dinámica de movilización general a
través del uso reiterado y continuado de medidas de
excepción.
Partiendo del postulado de la “Guerra Preventiva”
el llamado de los Neo cons hace eco en la administración
Bush – ¿Bush o Cheney?- y a partir de
ahí se inicia una política ofensiva que tiene
como finalidad preservar el dominio Norteamericano en la escena
internacional.
Con el fin de darle forma a su proyecto, los Neocons reconstruyeron,
reinventaron de forma mas no de fondo algunos de los elementos de su
propia dialéctica política: la
distinción tajante entre amigos y enemigos (o
estás conmigo o estás contra mí)
pasó de ser la “Guerra contra el
comunismo” para convertirse en la “Guerra contra el
terrorismo”. La guerra ideológica y armamentista
–contra el comunismo soviético- pasó a
ser en el fondo una guerra racial con fines netamente
económicos –Contra Evo Morales, los
árabes y de manera indirecta contra los inmigrantes no
blancos que han llegado o intentan llegar a los Estados Unidos y Europa
entre otros-. La principal diferencia entre el discurso conservador (de
Reagan hacia atrás) y el neo conservador (De Bush en
adelante) radica en el uso que ambos le dan a la
intervención militar –que pasa de la guerra
fría a la materialización de una ofensiva en la
guerra.
Seguidamente con el fin de establecer el dominio total de la mente del
ciudadano –inicialmente en Estados Unidos- la
“religión neocon” tomó como
punta de lanza la estimulación de la paranoia en la
población, la cual facilitó al máximo
la sodomización de forma continua desde un lugar
común para todos: los medios de comunicación.
La identificación de sucesivos "peligros inminentes" le
abrió caminos al sofisma erróneo de que, al estar
viviendo un momento de zozobra, era necesario dotar a
“quienes saben” –la aristocracia
política privilegiada con una visión
estratégica de la que carecería tanto su
población como los gobiernos de otros países- de
poderes excepcionales para tomar decisiones sobre cómo hacer
frente a los peligros que afectan a la nación, invocando a
cada momento la necesidad de actuar en contra de todo aquel que profese
alguna religión distinta al cristianismo
–entendiéndose por cristiano todo aquel que no
acolita el socialismo, ni la pluriculturalidad étnica ni
religiosa y que apoya ciegamente la intervención
norteamericana sin mediar consecuencias ni victimas- con la
convicción de ser los instrumentos de dios en la tierra con
la autoridad suficiente para engañar y mantener a la
ciudadanía indefensa, confusa y alejada de todo
cuestionamiento ante los acontecimientos, decisiones y guerras llevadas
a cabo.
Por momentos, la retórica de los neocons revive el discurso
de las cruzadas llevadas a cabo por la iglesia entre los siglos XI y
XIII contra los musulmanes de Oriente Medio e induce a una respuesta
común a dichos interrogantes por parte de un significativo
porcentaje de ciudadanos: “preocupémonos por
nuestros asuntos que ellos son los únicos que saben
cómo gobernarnos y se preocuparán por los
nuestros”.
De otro lado, sus vertientes ideológicas proceden de
diversos autores: Irving Kristol- de origen judío y uno de
los fundadores del movimiento que se influenció
profundamente de Trotski-, Norman Podhoretz, Charles Krauthammer
–ex asesor de Jimmy Carter y creador de la impronta del mundo
unipolar-, David Horowitz y Paul Wolfowitz -ex presidente del Banco
Mundial de una amplia trayectoria en cargos diplomáticos
bajo administraciones republicanas quien fue obligado a dimitir del BM
acusado de nepotismo-.
Pero probablemente quien más influenció la actual
directriz del movimiento fue Leo Strauss, filosofo
judío-alemán quien llega a los Estados Unidos a
mediados de la década de los años 30, padre de
algunas de las políticas sectarias que actualmente George
Bush ha puesto en práctica tales como: la
supresión de las políticas de
discriminación de las minorías, el corte total de
subvenciones a la cultura, la defensa institucional de los valores
religiosos, la implantación de una interpretación
restrictiva de la libertad de expresión reconocida por la
Primera Enmienda de la constitución americana y el recorte
del Estado de bienestar y de los derechos de la mujer
En síntesis
hay varios elementos en los que coinciden los abanderados del
movimiento neocon estadounidense:
Una gran mayoría de los estandartes "neocon" norteamericanos
son de origen judío y pro-israelí por lo que el
discurso religioso y anti-islámico que circula en el
gobierno de EEUU es una de sus prioridades -importancia que radica en
los intereses estratégicos e imperialistas de EEUU en esta
región-
Se hacen llamar la élite – uno de los pilares de
la llamada “noble mentira” straussiana, que se
cimenta, en la necesidad que tiene el filósofo-rey de contar
al pueblo ignorante las mentiras necesarias para conseguir el bien de
todos-.
En su totalidad , sus referentes han sido catedráticos de
ciencia política, filosofía y relaciones
internacionales en prestigiosas universidades norteamericanas siendo
testigos de como su proyecto se ha fortalecido gracias al apoyo
financiero de las grandes corporaciones que, a través de
fundaciones como la Olin, la Sarah Scaife, la Bradley o el American
Enterprise Institute (AEI), han colaborado con cientos de millones de
dólares no solo publicando y difundiendo los libros y
revistas que han promovido sus ideas, sino también los
numerosísimos departamentos universitarios. (1)
El
neoconservatismo en Latinoamerica
El movimiento neo conservador latinoamericano en primera instancia nace
como consecuencia de las dictaduras militares instauradas alrededor del
continente, orquestadas y controladas por los Estados Unidos, las
cuales se convirtieron en el “laboratorio
internacional” de las políticas teorizadas por los
neo con norteamericanos -cuyo mayor auge se dio en las administraciones
de Richard Nixon y Henry Kissinger-. El accionar de este movimiento en
nuestro continente en las décadas del 70 y 80 tuvo un papel
netamente ejecutivo -cumplir con los lineamientos de la banca
internacional, del capital transnacional y con las obligaciones
“generosas y justas” del FMI-. Por lo tanto la
“elite designada” por los Estados Unidos para
llevar a cabo esta “noble mentira”, capaz de
gobernar en Latinoamérica la componen las fuerzas militares,
los políticos de los partidos oligarcas tradicionales, y su
bastión espiritual –la iglesia-.
Este proceso, que fue denominado de manera errónea neo
liberalismo -uno más de los cientos de juegos dialecticos
que han utilizado históricamente los neoconservadores para
mimetizar sus verdaderos fines- fue llevado a cabo durante veinte
años -de los años 70 a los 90- y trajo como
consecuencias entre otras cosas: Privatizaciones, aumentos exagerados
en la deuda externa que tuvieron como desenlace fugas masivas de
capital de los países, colapso de los sistemas
económicos, desigualdad, aumento de la brecha de ingresos
entre pobres y ricos, cesión a ultranza al capital privado
de los bienes de las naciones y proteccionismo al capital privado en
detrimento de las mayorías acompañado todo lo
anterior por gastos ridículos en inversión
social..
En medio de este panorama desolador de saqueo, empiezan a tomar fuerza
los movimientos sociales y movimientos políticos en
Latinoamérica que aprovechando el descontento generalizado
de los ciudadanos con estas políticas, abanderan una causa
común: La defensa de la soberanía, la
integración y la transformación parcial o total
de los sistemas políticos, económicos y
financieros del continente así como su
integración. A decir verdad lo que hicieron los movimientos
de izquierda en Latinoamérica fue capitalizar el descontento
de las mayorías con los sistemas reinantes en las urnas.
En este punto -finales de la década de los 90 y el
transcurso de este siglo-, se ha vislumbrado un proceso en
Suramérica que trajo como resultado el vuelco casi total del
panorama político hacia la izquierda- a excepción
de Colombia-.
Los resultados electorales toman por sorpresa a los
políticos tradicionales quienes se ven obligados a buscar
formas de frenar a como dé lugar los procesos de cambio que
se dan en el continente por lo que los antiguos
“monarcas” se convierten en opositores. Al asumir
su nuevo rol de desterrados -al cual nunca estuvieron acostumbrados-,
esta oligarquía neoconservadora empieza a buscar apoyo en su
mentor -el departamento de estado de Estados Unidos y la CIA-.
Es así como aparecen en este contexto, las operaciones
secretas del SOCOM (Mando Secreto de Operaciones Especiales), famoso
por haber dirigido la desestabilización e
invasión de Irak en distintos países y un plan
conjunto entre los medios más influyentes de
Latinoamérica tendiente a justificar futuras acciones
diplomáticas, políticas e incluso militares
contra Cuba y Venezuela -incluidos los países del mal
llamado “eje del mal”, así como
relacionar a este último con grupos terroristas del Medio
Oriente (2).
Dicho plan de la aristocracia latinoamericana representada en sus
medios de comunicación –los del GDA- en la
práctica es orquestado desde la Sociedad Interamericana de
Prensa (SIP) quien “amablemente” se presenta a la
opinión pública de la siguiente manera
(http://www.sipiapa.com/espanol/general.cfm):
La Sociedad Interamericana de Prensa es una organización sin
fines de lucro dedicada a defender la libertad de expresión
y de prensa en todas las Américas.
Sus principales
objetivos son:
Defender la libertad de prensa donde quiera que se impugne en las
Américas, Proteger los intereses de la prensa en las
Américas, Defender la dignidad, los derechos y las
responsabilidades del periodismo, Alentar normas elevadas de
profesionalismo y conducta empresarial, Promover el intercambio de
ideas e información que contribuya al desarrollo
técnico y profesional de la prensa, Alentar un conocimiento
amplio y un mayor intercambio de información entre los
pueblos de las Américas en apoyo a los principios
básicos de una sociedad libre y de la libertad individual
La “cara
amable” de la SIP dista mucho de su verdadera realidad.
La SIP es una organización de Estados Unidos que
reúne a los grandes dueños de
periódicos, diarios y canales de televisión de
ese país y de América Latina -canales entre los
que encontramos a Telemundo y Univisión, Canal 13 de
Perú, Canal 9 de Argentina, Chilevision, Globovision de
Venezuela, Tv Azteca, Galavisión y Televisa de
México, Caracol y City Tv de Colombia entre otros-.
En la práctica, la SIP opera como brazo
periodístico del gobierno estadounidense en la
región interamericana, como un complemento imperial
facilitador de las políticas regionales del departamento de
Estado y del Pentágono que tiene como objetivo lograr
difundir e imponer en la ciudadanía hispana las premisas del
movimiento neoconservador norteamericano -recordemos que sus fundadores
fueron los agentes de la CIA Jules Dubois y Joshua Powers, y el
funcionario del Departamento de Estado, Tom Wallace-. Los grandes
dueños estadounidenses de periódicos manejan a la
SIP con una visión del mundo que coincide con la
óptica del poder imperial de Washington, arrastrando consigo
a la comparsa de las oligarquías propietarias de
periódicos de América Latina.
La acción puntual de la SIP es lograr materializar la Guerra
de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare - 4GW),
término usado por los analistas y estrategas militares para
describir la última fase de la guerra en la era de la
tecnología informática y de las comunicaciones
globalizadas- premisa de los Neoconservadores representados en los
medios de su propiedad a nivel mundial-.
Este postulado comenzó con la formulación de
dicha teoría en 1989 cuando William Lind y cuatro oficiales
del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina
de los Estados Unidos, titularon un documento: "El rostro cambiante de
la guerra: hacia la cuarta generación". En su
definición técnica, "Guerra
Psicológica", o "Guerra sin Fusiles", es el empleo
planificado de la propaganda y de la acción
psicológica orientadas a direccionar conductas, en la
búsqueda de objetivos de control social, político
o militar, sin recurrir al uso de la armas.
Esta estrategia de engaño es develada de manera magistral,
directa por Ernesto Carmona en su ensayo La SIP: los amos de la prensa
(en América Latina):
“La teoría y la práctica del
engaño pretenden hacer creer a los lectores que los
propietarios de periódicos son también los
dueños de la verdad. Se atribuyen facultades de superioridad
sobre la sociedad que nadie nunca les otorgó y
actúan como si hubieran sido elegidos para formar parte del
Estado según el concepto de la separación de los
poderes. Los ciudadanos de la región mal que bien eligen a
sus presidentes, legisladores y muchas veces éstos diputados
o senadores designan a los jueces. Desde la Revolución
Francesa se conforman así los poderes clásicos
del estado burgués: ejecutivo, legislativo y judicial. Pero
nadie puede elegir a los diarios que desearía leer y menos,
los contenidos que le gustaría conocer. La noticia, a menudo
tergiversada y maliciosamente comentada, se impone con la fuerza que
sólo la riqueza de sus dueños otorga a la tinta y
al papel”.
Por lo anterior, no es de sorprendernos que en la plana mayor de este
notable circulo “demócrata” aparezca un
periodista “integro” como lo es Enrique Santos
Calderón- primer vicepresidente de la
organización-, director del “siempre imparcial y
equilibrado” periódico El Tiempo de
Bogotá recientemente adquirido por el grupo editorial
Planeta, diario que se convierte en la fuente de primera mano a
consultar con respecto a quienes son los “buenos” y
los “malos” en la situación
política colombiana por parte de la ciudadanía
latinoamericana -así calumnien, apoyen la
desestabilización de gobiernos legítimos con
fotos equivocadas y computadores de dudosa procedencia o encubran el
accionar mafioso y asesino del paramilitarismo y sus socios en las
esferas de poder colombiano-.
A nivel de contenidos la idea principal de la SIP es crear una
división clara en la misma izquierda Latinoamericana,
distanciarla hasta llegar a dividirla parcial o totalmente,
diferenciándola de cara al mundo en la “buena
izquierda” - la de aquellos países que han dado
continuidad a la circulación del gran capital, protegiendo
los bolsillos de los grandes conglomerados y no han impuesto barreras
significativas a la especulación financiera de la banca
transnacional- y la mala izquierda –la del famoso
“eje del mal”, que se opone férreamente
a ceder los intereses y bienes nacionales para favorecer a los grandes
magnates particulares locales e internacionales-.
Otros objetivos puntuales en la agenda del neoconservatismo
latinoamericano son: “venderle” al lector y
televidente los supuestos beneficios de la apertura a ultranza de los
mercados al capital norteamericano -representado en los tratados de
libre comercio- mostrando esto como la
“salvación”, apoyar a candidatos de la
derecha y extrema derecha
“maquillándolos” como
“demócratas”, “defensores de
la libertad” generadores de “progreso y
modernidad” y mostrar a las comunidades étnicas y
los movimientos sociales como grupos terroristas, reaccionarios,
obsoletos, desestabilizadores del orden –orden que para estas
oligarquías obedece al concepto de “quien pone la
plata manda e impone el orden”-.
A nivel de estrategia de comunicación –en el
ámbito televisivo sobre todo- este movimiento neoconservador
“bien representado” en la SIP y el GDA en
Latinoamérica, obedece y se nutre de los mismos principios
que sus mentores –CNN, CBS, ABC, NBC y FOX- por lo que no es
de extrañarse que un noticiero de Antena 3 sea muy parecido
a uno de la cadena O’globo o que a su vez al ver Abc News y
luego algún noticiero de Globovision o Ecuavisa nos
encontremos con muchas coincidencias en el manejo de
información. El manejo informativo que impone el
neoconservatismo es global y obliga entre otros puntos a lo siguiente:
Primero:
La percepción de la realidad se puee moldear. Mucha gente no
tiene información directa de los acontecimientos y
sólo los puede conocer y valorar por lo que escucha o dicen
otros. Ocupar espacios en ese ruido informativo es por lo tanto
fundamental para dar argumentos a quienes se desea
“manipular” y a su vez hacer dudar a los otros,
así se pierda parcial o totalmente la noción de
lo que en realidad está pasando.
Ejemplos de lo anterior
son los siguientes:
Un periodista de la cadena Globovision –situación
extraña por cierto ya que no involucra a la eternamente
“imparcial” Ana Karina Villalba- entrevista a un
empleado de un medio oficialista y le reprocha que no se haya sumado a
una marcha de “periodistas” para reclamar que se
respeten los derechos a la libertad de expresión. El
empleado le dice que su pensamiento no es ese con respecto al tema y
que va a participar en otra marcha –contra los traidores de
la profesión-, lo que desata la respuesta iracunda del
periodista de Globovision quien le suelta y le quita el
micrófono al entrevistado sin dejarle responder. Acto
seguido el colérico entrevistador se lanza en ristre contra
Chávez, el gobierno, el comunismo, los dictadores,
etcétera. Todo este “show” toma nueve
minutos y finaliza con un abrupto corte comercial.
En su afán de darle un tinte “amarillo”
a la situación entre Colombia y Ecuador, el
periódico El Tiempo publico una foto
–según el diario suministrada por la
Policía Colombiana- en la que según la primera
versión, Gustavo Larrea –canciller de Ecuador para
ese entonces- aparecía en fotos “comprometedoras
con Raúl Reyes- segundo hombre de las FARC-. De lo anterior
se hizo eco a nivel mundial, se polemizó a más no
poder, se sacó el mayor provecho hasta el momento en que
finalmente se supo que el de la foto no era él, sino el
dirigente del Partido Comunista Argentino Patricio Etchegaray, lo que
detonó un escándalo en el preciso momento en el
que la OEA discutía una resolución para dirimir
la incursión colombiana en Ecuador.
Con respecto a los casos anteriormente nombrados, es importante
reflexionar sobre cómo esta sobrestimulación
sensorial y cognitiva obliga a que los mensajes tengan que ser cada vez
más impactantes para que primero se procesen y luego se
retengan, por ello, no es de extrañar que estos medios
manipuladores incluyan música que le de suspenso al mensaje,
imágenes y textos de tipo amarillista así como
comentarios que sugieren una postura política al televidente
por parte de los presentadores. Esta dinámica nos
está conduciendo a una información cada vez
más burda y sin contenidos profundos, que nos hace a la vez
menos sensibles, resistentes a los estímulos.
Segundo:
Descalificar al político en lugar de criticar sus
políticas. No es que se esté en desacuerdo con
tal o cuál propuesta, sino que quien lo propone es incapaz,
flojo, sin ideas etc. La técnica neo con exige destruir la
confianza en las personas y en los dirigentes políticos ya
que, según ellos, no hay tanta diferencia entre las
políticas a aplicar. El problema no es qué hacer,
sino quién lo hace. Por eso llegan al absurdo de criticar
cosas que hacen otros aunque sean idénticas a las que
hicieron ellos cuando gobernaban- caso Rafael Caldera,
Andrés Pastrana entre otros-.
En la reciente pugna por la alcaldía de Bogotá
los contendores Enrique Penalosa –respaldado por
Álvaro Uribe- y Samuel Moreno –del movimiento de
izquierda Polo Democrático Alternativo- se vieron
enfrentados y en el caso de Moreno, este tuvo que verse expuesto a una
campaña dentro de la misma campaña
–soportar la parcialización de la prensa en sus
entrevistas, ir a debates electorales en donde el moderador
restringía el campo de acción de sus respuestas,
responder preguntas malintencionadas hechas con el fin de hacerle
cometer errores en debates televisados entre otros-.
La cresta de esta “ola” se vio cuando el mismo
presidente Uribe en uno más de sus cientos de ataques
verbales contra la oposición no tuvo ningún
reparo en decir “Que no se equivoquen allá
(…) eligiendo alcaldes respaldados por la guerrilla y que
además compran votos”, en clara alusión
al candidato del polo (3). Esto sucedió en la
víspera de las elecciones sin ningún tipo de
reproche o rechazo por parte de unos medios que mantuvieron una
posición permisiva, cómplice, casi descarada en
esta situación.
Los ataques de la prensa y el mismo presidente fueron sorpresivamente
interpretados por los electores de manera contraria. La gente supo leer
muy bien la mala intención de la
“maquinaria” contra Moreno y se
identificó mas con el candidato que a pesar de todo
siguió yendo a los debates –posición
contraria a lo que hizo Peñalosa al inicio de la
campaña quien se negó a ir a varios de estos a
pesar de tener el campo a su favor-. Moreno declararía al
respecto: Pero el que armó esta campaña contra
mí me hizo un gran favor, porque la gente está
indignada y en los recorridos nos ha dado su afecto y apoyo". (4)
La manera arrogante de Peñalosa fue opacada por la calidez y
humor de Moreno quien sabiendo la desventaja mediática que
tenia, supo recorrer de manera inteligente la ciudad para mostrar sus
propuestas contrario a su retador quien se dedicó a hacer
“lobby” en foros de empresarios y en Universidades
privadas; En uno de esos debates televisados de manera
cómica Moreno dejó en claro el lugar que le
correspondía: "Aquí estoy jugando de visitante:
la cancha, el árbitro y hasta las porristas están
a favor de Peñalosa", dijo, en alusión a que EL
TIEMPO, propietario de Citytv, se declaró en sus editoriales
a favor de Enrique Peñalosa”. (5).
Finalmente todo culminó con una victoria avasallante de
Samuel Moreno en las urnas a pesar de los cientos de ataques y rumores,
lo que provocó la ira una vez más del presidente
Uribe quien posterior a la elección se negó a
entrevistarse con el nuevo alcalde en repetidas ocasiones (6)
Tercero:
No hay adversarios sino enemigos. La pugna política no es
entre partidos u organizaciones que defienden intereses, visiones o
posiciones distintas en un espectro político en donde hay
unos requisitos mínimos de convivencia y respeto, sino entre
grupos que no tienen nada en común –Evo Morales es
un indio comunista ¿cómo un indio comunista nos
va a gobernar a nosotros los blanquitos cruceños?:
independicémonos de esos coyas-.
En últimas se obliga al ciudadano promedio a pertenecer, a
parcializarse totalmente y a limitar su espacio de decisión
a una sola respuesta: O conmigo o contra mí es la esencia de
este planteamiento que se extiende en otros entornos diferentes al
político. Sólo la victoria total para llegar al
poder, es una opción. No importa que “mala
jugada” haya que hacer para lograr estar ahí o
acceder a él –computadores adulterados
señalando a gobiernos o partidos de oposición
“herejes”, marchas burguesas reclamando
“mejores garantías” para los humildes
exportadores de soja-, porque se hará lo que se pueda o lo
que sea necesario para mantenerse en él.
Esta estrategia de confrontación directa alimentada y
utilizada de manera sutil, a veces de manera descarada, por los medios
de comunicación corporativos para cubrir las noticias en el
mundo entero –estos son los buenos y estos otros son los
malos, por lo tanto no hay nada que negociar o consensuar-, ha sido una
de las premisas históricas de los neocons que ante la
imposibilidad de hacerla posible en lo político y sobre todo
en el campo militar antes del 11 de septiembre –sobre todo en
la época Reagan- llevaron el enfrentamiento al campo
publicitario en donde el objetivo era enfrentar un producto de manera
directa con otro –entre cocacola y pepsi por ejemplo- . Esta
confrontación directa probada con éxito en el
marketing se traslado posteriormente a lo que hoy se denomina marketing
político en la base de las campañas
políticas–sobre todo presidenciales-.
Un ejemplo de esta estrategia tuvo lugar en Paraguay donde la guerra
mediática frontal contra Fernando Lugo se
instauró desde los medios más influyentes en la
opinión paraguaya- cadena Multimedia (Diario Popular, Radio
UNO y Radio Laser) y el grupo Nicolás Bó
-propietaria del diario Noticias, Radio Cardinal y Canal 13 (7)-.
La estrategia se empezó a intensificar a medida que se iban
acercando los comicios del 20 de abril, a menos tiempo de la
elección, mayor deslegitimación contra Lugo
especialmente a nivel internacional-. La agitada ofensiva televisiva
contra el “demonio” Lugo fue subiendo de tono hasta
el punto de que el mismo presidente Duarte Frutos empezó a
hacer campaña a favor de su ministra –Blanca
Ovelar candidata del partido colorado y ministra de
educación- utilizando la especulación como
herramienta, primero afirmando que habían ingresado a
Paraguay "agitadores sociales" traídos de Venezuela, Ecuador
y Bolivia y luego expresando abiertamente que eran seguidores del ex
obispo que llegaban al país para hacer un caos.
Posteriormente la afirmación del presidente no se
quedó en simples palabras, y la "cacería" de
“posibles agitadores” extranjeros se
intensificó. Los primeros “conejillos de
indias” fueron un grupo de seguidores colombianos que
vinieron a presenciar el partido por la copa Libertadores de
América entre el Nacional de Medellín y Sportivo
Luqueño, y que se quedaron en Asunción mientras
llegaba el momento de partir hacia Sao Paulo donde ese mismo equipo
jugaría con el equipo local. Los hinchas fueron apresados y
encarcelados en la comisaría 15ª, Metropolitana y
posteriormente liberados.
Seguidamente, el rumor -uno de los fuertes de los medios de
comunicación para generar percepciones erróneas
de sus enemigos- de posibles atentados terroristas llegó a
su momento más crítico con lo sucedido en el
hotel donde estaban hospedados los observadores internacionales, lugar
donde se recibió una llamada anónima de amenaza
de bomba unos días antes de las elecciones
–llamada de dudosa procedencia-.
Posteriormente dicho evento fue desmentido por los propios observadores
de la OEA quienes de acuerdo al análisis que realizaron,
contradijeron al jefe de Estado y dijeron que en Paraguay no
había tales agitadores –todo resultó
ser una burda cortina de humo, estrategia bien conocida por los
políticos hegemónicos latinoamericanos-.
Todo lo anterior sucedió mientras los medios controlados por
el grupo Wasmosy y la familia Bo en asocio con la SIP y el mismo
partido colorado le daban el “adecuado cubrimiento”
a la situación: Desestabilizar psicológicamente a
la población por medio de atentados
“fantasma” y amenazas de dudosa procedencia,
aterrorizarla mientras mostraba a su beneficiario –en este
caso el continuismo de la casta “colorada”- como el
único partido que puede proteger a la ciudadanía
de la amenaza terrorista -encarnada en el “demonio”
Lugo al cual se le relacionaba con Opresión, Dictadura y
Fundamentalismo mientras sus contenedores se les exponía
como los defensores de la democracia –palabra relacionada con
Libertad, Estado de Derecho y Mundo Libre según su
léxico que nunca acude a la memoria-. En ultimas el mensaje
final apuntaba a lo mismo “si votas por Lugo vamos a quedar
en manos de los terroristas”.
Como hemos visto, la técnica del neo conservatismo
mediático acude a cualquier tipo de artimañas con
tal de lograr lo que se quiere pero tiene un problema
básico: carcome desde sus entrañas la democracia
tal y como la entendemos ya que excluye la razón y el debate
que es la esencia conceptual y práctica de las democracias
actuales.
Así, de forma paradójica, quienes se dicen llamar
“los abanderados de la democracia y el orden
existente”, son quienes están actuando para omitir
dar información completa, oportuna, con análisis
y propuesta, con diversos puntos de vista y contextos, sobre los
procesos sociales, sus etapas, sus actores y funciones, precisando
metas y logros, todo lo anterior con el fin de darle al receptor
herramientas útiles para opinar, para educarse sobre sus
deberes y derechos, orientándolo a generar
opinión mediante el debate público articulado.
Aquí el dilema planteado es que dichos medios han perdido
toda ética social con respecto al manejo de la
información y las reglas de juego de la democracia
tradicional, sustituyéndolas por un espectáculo
agresivo, de confrontación total y permanente contra todos y
contra todo.
Visto desde afuera, la técnica mediática del
neoconservatismo tal vez asegure el raiting –tan
indispensable en un ámbito mercantilizado y poco
ético que se alimenta de la pauta publicitaria-, tal vez
asegure televidentes y lectores –seres maleables que obedecen
a estímulos periódicos de choque, receptores no
de noticias sino de“comidilla” y
“rumores”- dándole un contexto de
“conventillo” a la emisión de
información, proceso no ajeno al encubrimiento y la
manipulación premeditada entre lo
“políticamente rentable” y lo
“políticamente susceptible de ser
omitido”.
Esta intención tácita anteriormente descrita de
los medios neo conservadores reunidos en la SIP es resumido de la
siguiente manera en palabras de George Orwell: "existe un acuerdo
general y tácito sobre ciertos hechos que 'no deben'
mencionarse. Esto es fácil de entender mientras la prensa
siga tal como está: muy centralizada y propiedad, en su
mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos
para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes".
Mientras lo anterior siga ocurriendo la ciudadanía no
tendrá que dedicarse a leer y ver noticias que provienen de
medios de comunicación “responsables”,
sino por el contrario tendrá que aprender a “leer
entre líneas” “analizar” y
“codificar” los contenidos confrontados con el fin
de quitarse la venda que le supone la información recibida.
Cuando esto realmente ocurra, quienes intervienen en este proceso
tendrán que entrar a cuestionar lo que anteriormente
asumían como algo irrefutable: los medios masivos de
comunicación nunca mienten.
http://pandolfidigital.blogspot.com
Notas:
(1) Diario la nación: El mundo baila con Strauss por Josep
María Ruiz Simón.
(2) Agencia de Prensa Mercosur : La CIA impulsa campaña de
prensa en América Latina (Víctor Ego Ducrot)
(3) Radio Santafé: El presidente Uribe descalifica a Samuel
moreno; el polo democrático responde
http://www.radiosantafe.com/2007/10/26/el-candidato-samuel-moreno-rechaza-apoyo-de-las-farc/
(4) (5) Observatorio de Medios: Intenso pulso Moreno-Peñalosa
http://www.mineducacion.gov.co/observatorio/1722/article-137061html
(6) El izquierdista Samuel Moreno logra la alcaldía de
Bogotá
http://www.elconfidencial.com/cache/2007/10/28/23_colombia.html
(7) Los medios masivos de Comunicación y la
Construcción de la Hegemonía. Por Omar Valenzuela
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