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Fuente: pagina12.com.ar
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viernes, 13 de junio de 2008 |

Por Alfredo Zaiat [Página/12].
Ya resulta por
demás extraño el lockout más violento
de la historia del país que se acerca a cumplir 100
días.
Un grupo de empresarios del campo, de las zonas más
privilegiadas y ricas de la actividad agropecuaria, protestan por la
suba de las retenciones como si estuvieran al borde de la quiebra. No
es así.
El Gobierno presenta el conflicto como si sólo una parte no
tuviera vocación de diálogo. No es así.
Dueños de tierras que siguieron subiendo de precios en
dólares hasta niveles record pese al conflicto, y
arrendatarios y arrendadores que no rompieron ningún
contrato por la supuesta crisis de rentabilidad, cortan rutas porque
sostienen que no es negocio cultivar. No es así.
La administración kirchnerista destaca que se preocupa por
la evolución de los precios de los alimentos, pero se apoya
en los eslabones más concentrados de la cadena
agroindustrial y comercial. También afirma que
está en contra de la expansión de la
sojización. No es así.
Los peones rurales, los peores pagos del universo de trabajadores,
además de estar la mayoría en negro, siguieron
con las tareas diarias. Sus patrones, con nada de pudor por la
violación de normas laborales, se quejan que con las
retenciones se viola la institucionalidad. No es así.
Los piqueteros de la trama multinacional sojera integran uno de los
sectores con más alta evasión impositiva y
sostienen que si pagaran las actuales retenciones el campo
dejaría de ser rentable. No es así.
Las tres etapas del lockout agropecuario, con la última
todavía en desarrollo, incluyó la no
comercialización de granos, con cortes de rutas de
productores que revisan los camiones para detenerlos si llevan esa
carga. Aseguran que de esa forma presionan al Gobierno porque
así afectan “la caja”. No es
así.
La recaudación por retenciones siguió en alza y
las exportaciones de granos en cantidad no disminuyeron en el
período enero-mayo de este año respecto del mismo
lapso de 2007, sino que subieron.
Camioneros de carga de granos aseguran que hace más de 90
días que no pueden trabajar, pero por algún medio
de transporte y caminos llegaron los cereales al puerto. Cortan rutas
afirmando que están ahogados. No es así.
Desabastecimiento, góndolas vacías y surtidores
cruzados fueron presentados en los últimos siete
días por noticieros como un hecho concreto. No es
así. Es evidente que existen problemas de acceso y pueden
agudizarse si se extendieran los cortes, pero hoy no hay faltantes
dramáticos.
A esta altura, los integrantes de la Mesa de Enlace de las cuatro
entidades del campo que impulsaron, avalaron y profundizaron semejante
desorden social dicen que ellos no son responsables de este caos y que
lo hacen por la patria. No es así.
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