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La crisis mundial adquiere proporciones nunca imaginadas |
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Fuente: argenpress.info
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viernes, 13 de junio de 2008 |

Nuestro país
sigue, en forma autista, generando 'su' propia crisis. No estamos
prestando atención a lo 'que se viene' desde afuera
Por José Castillo [LA ARENA].
Las crisis económicas ganan los titulares de los diarios
cuando sucede algo espectacular. Por ejemplo una caída
record de las bolsas del mundo. Eso fue exactamente lo que
pasó un par de días antes de que comenzara en
nuestro país el sainete de las retenciones. Si repasamos los
diarios de esos días veremos las primeras planas analizando
las consecuencias de la caída de Bearn Stearns.
A partir de entonces, toda nuestra atención estuvo volcada
'hacia adentro', ya que los mal llamados 'debates sobre el campo', no
dejaban un centímetro para analizar otra cosa. Apenas si la
visita de la presidente a la cumbre de la FAO, hace 15 días,
abrió la ventana para enterarnos que algo estaba pasando con
el aumento explosivo de los millones de hambrientos en el mundo.
Es cierto que, luego de la caída de Bearn Stearns en marzo,
no aparecieron nuevos 'episodios' financieros graves. Pero nos
equivocaríamos mucho si deducimos entonces que los problemas
financieros mundiales no existen. O en pronosticar que no pueden volver
a darse situaciones como la de marzo (o la anterior caída de
todas las bolsas del mundo en enero). En estos días, los
mercados volvieron a temblar cuando se enteraron que Lehman Brothers
(cuarto banco de inversión en tamaño en los
Estados Unidos) reconoció pérdidas
récords. Con este dato, las pérdidas oficialmente
reconocidas por los bancos desde el comienzo de la crisis, ascienden ya
a 400.000 millones de dólares. Pero sucede que actualmente
el FMI calcula que el total de estas ascenderá a 945.000
millones de dólares, por lo que se espera en los meses
siguientes la aparición de más bancos con
quebrantos todavía no declarados. Los precios de las
viviendas en Estados Unidos, por su parte, siguen bajando a un ritmo de
25% anual, abriendo la posibilidad de que en cualquier momento tengamos
una nueva explosión bancaria por incobrabilidad de los
créditos.
La
recesión en EEUU
Según el reciente informe de la OCDE
(Organización de Cooperación y Desarrollo
Económico), se sostiene que la economía
norteamericana quedará prácticamente 'paralizada'
hacia finales de año, con un crecimiento para todo el 2008
de apenas un 1,2%. Cabe consignar que el anterior informe aventuraba
que el país del Norte iba a crecer 1,4%, por lo que
corrigieron su pronóstico a la baja. Señalan
además que continuará creciendo el desempleo
durante todo el año.
Con respecto a esto, el último dato de
desocupación, conocido en los primeros días de
junio, da 5,5%, la más alta en 22 años. Se
confirma entonces la caída en recesión de la
economía estadounidense, confirmada por el hecho concreto de
que los dos candidatos presidenciales se concentren en sus 'propuestas
económicas para salir de la crisis'.
Y ahora debemos sumar un factor que antes apenas se
percibía: la inflación, empezando a pegar muy
fuerte a partir de la suba del petróleo y los alimentos.
Debido a esta alza, Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal,
parece abandonar la política de bajar la tasa de
interés (para evitar la recesión) y se juega por
fortalecer el dólar (muy en baja en estos meses frente al
euro). Daría la sensación que parece priorizar la
lucha contra la inflación, resignado a que no puede hacer
nada para evitar la caída en recesión. Estas
contradicciones son producto de la existencia de
estanflación -recesión e inflación a
la vez-, donde las herramientas de política
económica se tornan inútiles (si se baja la tasa
de interés para reactivar, sube la inflación; y
si se la sube para contener la inflación, aumenta la
recesión), generando una situación sin salida.
EEUU
vs. Europa
Todo esto está generando de hecho una pelea entre la Reserva
Federal y el Banco Central Europeo, ya que ambos vienen interviniendo
distinto en la crisis. Los dos aceptaron poner millones de
dólares para salvar a los bancos en quiebra, pero sus
políticas monetarias frente a la tasa de interés
fueron opuestas. Mientras que los norteamericanos la bajaron
desesperadamente desde un 5,25% en agosto pasado hasta el 2% actual,
los europeos la mantuvieron inalterada en el 4%. Esto, obviamente,
fortaleció al euro frente al dólar. Ahora,
Bernanke lanza declaraciones que parecen querer salir a 'levantar' el
dólar. Veremos como responden los custodios del euro.
Pero lo importante es que, más allá de
cómo terminen estas idas y vueltas financieras, a nivel
mundial, la desaceleración económica
continúa. El mismo informe de la OCDE que citamos
más arriba habla de un crecimiento de apenas un 1,8% para el
conjunto de los 30 países que analiza, y del 1,7% en el 2009.
Los
alimentos y el petróleo
El precio del petróleo alcanzó el
récord de 138,54 dólares en la primera semana de
junio. Se trata de una suba del 130% desde el 2002 hasta hoy. Estos
valores por las nubes empiezan a generar violentas respuestas: paros de
transportistas en España y, en menor medida,
también en Francia y Portugal; y protestas de pescadores en
casi todos los países del Mediterráneo. Los
ministros de energía del G8, por su parte, se reunieron
recientemente en Japón y advirtieron que la suba del
petróleo puede llevar a una recesión mundial.
Se viene discutiendo desde hace un par de años las causas de
esta alza. No debemos subestimar la importancia de temas como la guerra
de Irak y el eventual agotamiento en el mediano plazo del recurso,
pero, como cada vez hay más consenso a nivel mundial, el
factor central es el especulativo. En el año 2008 solamente,
el crecimiento del precio del crudo fue del 40%.
También la especulación pega muy fuerte sobre las
materias primas agrícolas. El promedio de sus precios
según el FMI se duplicó desde el 2003. Pero si
miramos los bienes más críticos desde el punto de
vista de la alimentación mundial, la situación es
peor aún: sólo desde el 2005 para acá,
el trigo creció un 162%, el aceite de soja un 155%, el
maíz un130%, el arroz un 122% y el grano de soja un 118%. Y
se registran aumentos de entre el 40 y el 50% en todos estos bienes
sólo en los últimos tres meses.
Crece
el hambre
Al igual que en el caso del petróleo, se abrió un
debate sobre las causas de esta suba. Se señaló
que se debía al 'mayor consumo' de alimentos en China e
India, tema que ha sido descartado como factor serio por la
mayoría de los estudios mundiales. A partir de entonces se
ensayaron otras explicaciones. Se señala que se 'queman'
granos (en particular maíz) por el crecimiento de los
biocombustibles. Esta es la explicación favorita de Robert
Zoellick, presidente del Banco Mundial. Como hemos explicado en detalle
en otra nota: si bien esta causa existe, la mayoría de los
estudios sostienen que en ningún caso pueden explicar
más que el 25% del total de las subas de los precios de
alimentos. La verdadera explicación, la que explica lo
sustancial del alza, es la misma que explica la suba de los precios del
crudo: aproximadamente 300.000 millones de dólares, que
huían de la crisis de las hipotecas, se volcaron a especular
con los precios de las materias primas.
La suba de los precios de los alimentos en primer lugar, y del
petróleo por su consecuencia en suba de costos, ha generado
levantamientos por hambre en varios países del mundo (en
América Latina fue particularmente importante el de
Haití), e incluso crisis y aumentos muy fuertes de los
índices de pobreza en Europa y los Estados Unidos. Robert
Zoellick, presidente del Banco Mundial, sostuvo recientemente que hay
24 países (después la lista se amplió
a 33) con serios riesgos de 'desestabilización' por
levantamientos debido al hambre. Recientemente, la FAO tuvo que llamar
a una cumbre en Roma, donde reconoció que los hambrientos en
el mundo están creciendo aceleradamente, llegando ya a los
857 millones de personas.
La
nueva 'burbuja'
Estos meses reafirman la continuidad de la crisis mundial, con
epicentro en los Estados Unidos, que ya está por cumplir un
año. Se discutía hace unos meses si la forma que
asumiría nos llevaría rápidamente
hacia una recesión a escala planetaria. Pero hoy el camino
que parece ir tomando no es a una baja de consumos clásica,
con derrumbe de precios. Por el contrario, parece estar
formándose una nueva y gigantesca burbuja especulativa, de
consecuencias impredecibles, en los mercados de alimentos y
petróleo. Esto, ya hoy, genera crisis, huelgas y
movilizaciones en todo el mundo, por alza del costo de vida y hambre.
En el mediano plazo, esta burbuja también tendrá
que estallar, aunque no podemos predecir cuando, arrastrando al fondo
de la crisis incluso a aquellos países, que, en tanto
proveedores de alimentos y petróleo, aparecen como los
'privilegiados' hoy a salvo. Nosotros los argentinos creemos estar en
esa lista. Pero no parecemos estar aprovechando los últimos
tiempos de 'viento a favor' que nos ofrece la economía
mundial.
* José
Castillo es economista. Profesor de Economía
Política y Sociología Política en la
UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).
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