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El Capitalismo, estúpidos |
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Fuente: insurgente.org
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jueves, 12 de junio de 2008 |

Por Julio Anguita [inSurGente].
Los bancos y las cajas piden al Gobierno que use el Fondo de Reserva de
las pensiones contra la crisis crediticia. Los jefes de gobierno de la
UE han pedido recientemente y de manera unánime que las
demandas salariales se atemperen a fin de combatir la
inflación. Desde todos los foros y ámbitos de
análisis económico se viene advirtiendo que esta
crisis es de una extraordinaria dimensión y
tendrá consecuencias muy negativas, especialmente en
España.
Por lo pronto algunas cajas de ahorros comienzan a sentir el dogal de
la falta de liquidez, producto de sus alegrías
inversionistas en el ladrillo y la subsiguiente especulación
urbanística. En diciembre del año pasado Javier
Gómez-Navarro antiguo Ministro de Felipe González
y actual Presidente de las Cámaras de Comercio de
España declaraba sin ambages que los recursos del Estado
deberían provenir en su mayoría de los impuestos
indirectos (fundamentalmente el IVA) porque los pudientes
tenían mecanismos de sobra para burlar a la Hacienda
española en lo concerniente a sus rentas de capital.
Los impuestos sobre Patrimonio, Transmisiones y Beneficios
empresariales comienzan a ser eliminados del horizonte impositivo
español alegando que esas medidas promoverán la
inversión y la "consecuente creación de empleo".
El Gasto fiscal representado en deducciones, exenciones y
bonificaciones al capital no sólo se mantiene sino que
aumenta "a fin de que se creen riqueza y puestos de trabajo". El
crecimiento económico medido a través del PIB
(siglas mágicas para los gurús de la
economía capitalista) sigue en un constante declinar
previsión tras previsión. La precariedad avanza,
el paro aumenta, las hipotecas siguen ahorcando a las
economías familiares y los mileuristas son ya considerados
unos privilegiados por colectivos cada vez más numerosos; es
el cuento del hombre pobre que comía altramuces.
Las mujeres, en situación de paridad en los Consejos de
Ministros y otras administraciones no perciben en infinidad de casos el
mismo salario que los hombres en condiciones laborales semejantes.
Sobre los inmigrantes sin papeles se ha decretado desde toda la UE la
caza, captura y deportación consecuente tras internamientos
o confinamientos ante el silencio total de la inmensa
mayoría.
La crisis es triple: económico-financiera,
energética y alimentaria. El monto monetario global
multiplica por cinco el valor de los bienes que se supone debe
representar. La inflación en éstos y en los
demás pagos tiene como componente fundamental el auge
desmesurado de los beneficios empresariales y no los incrementos
salariales. Sentencias de tribunales ya dan por buena y aplicable la
directiva Bolkenstein. Y así casi hasta el infinito.
Las explicaciones que se están dando abundan en la idea de
que el aumento del nivel de consumo de China e India está
produciendo el desfase energético y alimentario. Ese
argumento expresa, por otra parte, que el concepto de calidad de vida
instalado por el capitalismo es incompatible con los Derechos Humanos
aplicados a los 6.300 millones de habitantes del planeta Tierra. El
propio concepto del PIB como medidor universal de lo que llamamos
crecimiento sostenido comienza a ser cuestionado y en algunos trabajos
de prospectiva se plantea ya el concepto de Decrecimiento aplicado a
determinadas variables en la producción de bienes y
servicios.
Ante este panorama la izquierda no puede realizar sus
análisis en función de los espacios electorales y
sus techos máximos. El lenguaje edulcorado que obvia una
realidad en la que la radicalización del conflicto
Capital-Trabajo viene expresada por la realidad insoslayable y
también por las descarnadas declaraciones y propuestas de
los administradores gubernativos de la Globalización.
Ante la Asamblea Federal
de IU éstas son las cuestiones que deben centrar el debate y
la voluntad de organizar la respuesta. No hagamos más
brindis al sol; el Capitalismo, estúpidos.
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