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Aprendiendo de Carlos Marx: Qué es la ideología? |
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Fuente: aporrea.org
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domingo, 07 de octubre de 2007 |
Por Franz J. T. Lee [Aporrea].
Desde casi una década de la existencia de la
Revolución Bolivariana, en toda Venezuela, en casi todos
nuestros discursos políticos, estamos utilizando libremente
el concepto ‘ideología’. La gran
mayoría de nosotros no tenemos ni la más
mínima noción del origen del concepto, de la
‘idea’ (Plato), del ‘logos’ o
‘nous’ (Anaxagoras) y de la
‘ideología’ misma (la primera vez
utilizado por Francis Bacon). A diario, al escuchar esta palabra y el
contexto en el que se utiliza, me doy cuenta de los fatales efectos
ideológicos y prácticos que la lógica
formal ya ha causado en muchas de nuestras mentes.
En lo que al concepto de la ideología se refiere, triunfa la
lógica formal, es decir, ‘A’ es igual a
‘A’; cualquier cosa es ‘A’, lo
establecido, el status quo, el orden mundial. Sí,
ideología es ideología. Todo el mundo produce
ideología. Las ideas de los campesinos, aquellas de los
trabajadores, de los marxistas, al igual que aquellas de los fascistas
y del racismo, todo es ideología. Así que, todas
las clases producen ideología y todas las revoluciones
producen ideología. También nosotros
aquí decimos y reclamamos que necesitamos una
ideología, una ideología revolucionaria, nuestra
propia ideología. Pero si aquí también
produjeramos ideología, no sería ni algo nuevo,
ni innovador, ni creativo. No llegaríamos nunca al campo de
la teoría revolucionaria socialista ni al de la
filosofía emancipatoria.
Este tipo de razonamiento ocurre también con conceptos como
‘democracia’,
‘revolución’ y
‘socialismo’, que aparecen en millones de discursos
alrededor del planeta en boca de representantes de todas las clases
sociales y en los cerebros de los que conforman los think tanks. Los
trabajadores y los pobres en general no comen ni beben
‘ideología’, la ideología no
produce nada para ellos. De hecho, están enfermos y cansados
de la ideología y de los partidos.
Por eso, no es extraño que la única
ideología que ha funcionado, que funciona y sigue
funcionando con perfección es la
burgués-democrático-capitalista, que sirve a los
intereses de clase del globofascismo.
Claro, podemos continuar con nuestras queridas ideologías y
darles el contenido que deseamos, más sin embargo,
deberíamos estudiar nuestras antiguas lógicas, la
lógica formal y la dialéctica, para entender lo
que es la ideología y cómo funciona.
Además, ya es tiempo de desarrollar una nueva
lógica emancipatoria global, que incluya todo tipo de pensar
lógico y que sobrepase la formal y la dialéctica.
Sólo de esta manera podemos trascender los peligros de la
ideología y su práctica correspondiente, y crear
una nueva ciencia y filosofía que supere el newspeak (nuevo
lenguaje) actual de Orwell junto con su ‘holocausto
mental’. Hemos tratado estos asuntos en comentarios
anteriores, y aquí sólo elaboraremos un resumen
del temprano concepto marxista de la ideología, que nos
ayuda a nosotros, los socialistas bolivarianos, a desarrollar una
incisión científica creadora y una
precisión filosófica creativa. (Véase:
http://www.geocities.com/juschmi/teopind.html)
El concepto de la ideología definitivamente es uno de los
términos más controversiales que refleja las
relaciones desiguales del mercado mundial y como expresado en la
superestructura clasista del capitalismo mundial. Sin embargo, para
nosotros, las clases trabajadoras a nivel global, a quienes nunca se
nos permitió participar activamente en la
formulación de ideología alguna, esta palabra
tiene un sabor negativo. Especialmente en la época de la
conquista colonial, se convirtió en un instrumento dominante
muy efectivo y eficiente del control mental, de la
discriminación racista y de un holocausto mental, que dura
hasta el día de hoy.
En la actualidad, como lo comprueban los feroces ataques
ideológicos contra el gobierno democrático de
Venezuela, la ideología de la clase dominante, diseminada
por todos los grandes medios de comunicación de masas,
genera una gran barbarie mental globalizada; busca eliminar cualquier
chispa revolucionaria crítica que pudiera haber existido en
un pasado, en cuanto al concepto de la ideología.
Aquí trataremos el significado negativo del concepto
ideología, como lo explica también el temprano
Marx. Un cuidadoso estudio del concepto de la ideología del
‘joven’ Marx (1840-1867) nos ayudaría
ciertamente en identificar los gigantescos obstáculos
contrarrevolucionarios, que hoy siguen obstruyendo la
creación de una negación revolucionaria de la
ideología y práctica capitalista, es decir, que
inhiben la creación de una práxis y
teoría emancipatoria en Venezuela. La basura
ideológica y práctica del pasado puntofijista
sigue ocupando nuestras mentes y muchas de nuestras acciones, como
herencia de la explotación y dominación
neocolonial.
Primero, históricamente nuestro querido concepto de
‘ideología’ siempre fue relacionado con
Europa, con el advenimiento del capitalismo, con las luchas de clase
alrededor de la Revolución Francesa, la
Revolución Industrial y las revoluciones de 1830. Fue el
filósofo británico, Francis Bacon (1561-1626),
quien por primera vez utilizó el término
‘ideología’ en su doctrina
filosófica de los ídolos. Luego fue el
aristócrata y filósofo del sensualismo de la
Ilustración Francesa, Antoine Louis Claude Destutt, Compte
de Tracy (1754-1836), quien apoyó los derechos burgueses de
la propiedad privada y la política económica
clásica liberal, y quien en su extensa obra
“Eléments
d’idéologie” (elementos de la
ideología), acuñó el
término filosófico de la
‘ideología’. En su sociedad de
'ideólogos', fundada en Auteuil, en esencia, la
ideología fue considerada como 'ciencia de las ideas'. En
aquellos días, cuando la burguesía
todavía era débil y joven, también sus
conceptos todavía eran frescos. Mientras tanto, vivimos en
una cultura burguesa decadente y moribunda cuyos productos
intelectuales son nada más que arsenales de armas de
destrucción masiva. Una de estas armas está
apuntada a la mente humana como newspeak, como ideología.
Durante el siglo XVIII habían dos corrientes
filosóficas que influyeron directamente en la
concepción de la ideología: el materialismo
mecánico burgués y la filosofía
idealista de la ‘conciencia’ alemana. Ambas
tendencias reflejaron las nuevas ideas de la clase burguesa emergente.
La primera fue dirigida contra la religión y la
metafísica feudal, la última contra la
epistemología idealista tradicional.
Mucho antes de Marx y Engels, ya en el siglo XVII, el
empíricista Francis Bacon divorció elegantemente
la filosofía de la teología, rompió el
vínculo acientífico entre la filosofía
natural y la religión, y por consiguiente,
disoció la razón burguesa de la fe feudal.
Hace dos décadas, en mi libro
Teoría-Práxis de la
Revolución-Emancipación, traté de
explicar cómo se debe entender la concepción de
Marx en cuanto a la 'ideología': "Aunque existan numerosas
ambigüedades dentro del concepto de ideología de
Marx, este esencialmente es un término negativo. Es
sumamente difícil interpretar sistemática y
científicamente el concepto de ideología del
propio Marx. En ninguno de sus escritos analizó, ni
específica ni extensamente a este concepto; sólo
en algunos trabajos de diferentes períodos aparecen varias
referencias dispersas, por lo que estos textos son imprescindibles para
entenderlo; por el contrario, en El Capital, no está
utilizando este concepto. En efecto, desde 1859 en adelante, Marx
utilizó el concepto de ideología muy raras
veces." (Ver: http://www.geocities.com/juschmi/teocap7.html#c75)
En sus primeros escritos, especialmente en la 'Crítica del
Derecho del Estado Hegeliano' (1843) y en la 'Contribución a
la Crítica de la Economía Política.
Prólogo' (1844), Marx ya había anticipado el
concepto de ideología como una noción
crítica. En estos escritos fueron sentadas las bases para el
futuro concepto crítico de la ideología. Tiene
que ver con la crítica de Marx a la religión y a
la concepción hegeliana del Estado. En ambos casos,
él indicó que el problema real es la
"inversión en el pensamiento" que oculta la naturaleza
verdadera de las cosas y de las realidades sociales.
Esto es la verdadera esencia contrarrevolucionaria del asunto que nos
toca aquí en Venezuela, es decir, la imposibilidad de crear
nuevas ideas, de tomar pasos militantes hacia el horizonte, donde nunca
antes habíamos estado, hasta ahora. Muchos de nosotros
todavía tenemos problemas con la acción y el
pensamiento dialéctico, tenemos problemas en ver lo que es
la religión mundial en realidad, y lo que son sus
implicaciones ideológicas históricas. Marx
explicó:
"No fue la caída de las antiguas religiones la que
causó la caída de los Estados antiguos, sino la
caída de los Estados antiguos la que ha causado la
caída de las antiguas religiones (...).
Por lo tanto, los filósofos no brotan como hongos del suelo;
sino que son productos de su época, de la nación
cuyos zumos más sutiles, valiosos e invisibles fluyen en las
ideas de la filosofía (...).
La filosofía no existe fuera del mundo, de manera
análoga, como el cerebro no existe fuera del hombre, porque
no está ubicado en el estómago (...) En vista de
que cada filosofía verdadera es la quinta esencia de su
época, debería llegar la época cuando
la filosofía, no sólo interiormente, debido a su
contenido, sino también exteriormente, debido a su forma,
hace contacto y produce una interacción con el mundo real
existente". (Véase: Marx, Karl; Editorial en el
periódico, Kölnische Zeitung, No. 79, julio de
1842).
Tres años después, Marx explicó,
cómo la ideología invierte la realidad,
produciendo una realidad virtual. Esto nos explica también,
cómo la propaganda ideológica de la
‘oposición’ (como por ejemplo el canal
televisivo RCTV), confundieron a millones de personas, envenenando sus
mentes con mentiras anti-gobierno. El único remedio contra
la ideología dominante es la conciencia de clase, es la
verdad proletaria:
"La consciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y
el ser de los hombres es su proceso de vida real, y si en toda la
ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos
como una cámara oscura, este fenómeno responde a
su proceso histórico de vida, como la inversión
de los objetos, al proyectarse sobre la retina, responde a su proceso
de vida directamente físico". (Véase: Marx, Karl
y Engels, Friedrich; La Ideología Alemana.
México: Ed. de Cultura Popular, Segunda Edición,
1970, p. 26).
Según Marx, el fundamento del criticismo no religioso contra
la ideología y todo tipo de creencias fantásticas
es el siguiente: "Es el hombre que hace la religión, no es
la religión que hace al hombre. De verdad, la
religión es la auto consciencia y la auto estima del hombre,
el cual no se encontró a sí mismo o se
volvió a perder a sí mismo". (Véase:
Marx, Karl; "Contribution to the Critique of Hegel’s
Philosophy of Law. Introduction", en: Marx / Engels, On Religion.
Moscú: Progress Publishers, 1975, p. 38,
traducción nuestra).
La ideología convierte e invierte al individuo en una
entidad abstracta, que no tiene consciencia social, conciencia de clase
o existencia terrenal. El individuo se atomiza y se convierte en un
soberano, que ni siquiera sabe, quién o qué es,
es decir, se convierte en un simple trabajador explotado, dominado y
discriminado en un orden mundial capitalista. Así que, el
individuo colonizado se ve obligado de buscar alivio en el
ámbito religioso de las fantasías e ilusiones, al
que tanto defendemos y salvaguardamos la mayoría de
nosotros, para no perder el apoyo popular. Pero es
únicamente la verdad la que puede garantizar la solidaridad
en masa de los trabajadores.
Marx explicó:
"Pero el hombre no es un ser abstracto; acampando fuera del mundo
concreto. El hombre es el mundo de los hombres, del Estado, de la
sociedad. Este Estado, esta sociedad, producen la religión,
una consciencia del mundo invertida; porque ellos constituyen un mundo
invertido (...) (La religión) es la realización
fantástica de la esencia humana, porque la esencia humana no
tiene realidad verdadera. Por consiguiente, la lucha contra la
religión forma parte, indirectamente, de la lucha contra un
mundo cuyo aroma espiritual es la religión misma" (ibid.).
Marx explicó muy claramente las relaciones y funciones
sociales de la religión que son idénticas a
aquellas de la ideología dominante, con la única
diferencia de que la ideología fascista orweliana moderna es
más sofisticada, más tecnológica,
más letal; con la ayuda de las armas
electro-magnéticas y de proyectos como HAARP, se da a la
tarea de destruir mentes humanas. Resulta muy indignante escuchar y
leer el veneno mortal, que tantos oponentes de la Revolución
Bolivariana firmemente adoctrinados están vomitando a
diario. Por otro lado, es trágico ver, cómo
muchos de nuestros camaradas jóvenes, a quienes nunca se les
enseñó el marxismo y quienes todavía
se encuentran en un enorme abismo de una ignorancia planificada,
reproducen inocentemente propaganda anti-marxista al estilo de
Goebbels, y atacan el comunismo con los mismos eslogans
ideológicos de la ‘Guerra
Fría’, que vienen a diario de las
fábricas de los think tanks del tío Sam y de los
medios masivos de la desinformación del Señor
Murdoch y de la compañía Time-Warner.
Ahora bien y para evitar una gran confusión,
¿cómo diferenciamos científicamente
nuestra ideología de esta ideología?
¿Por qué llamar nuestra teoría y
nuestra filosofía revolucionaria también
ideología? Es una tarea, la cual tenemos que atender con
urgencia. Marx enfatizó que la religión
(también la ideología) es la
"inversión" de la realidad socio-histórica:
"La zozobra religiosa es al mismo tiempo la expresión de la
miseria real, y también la protesta contra el dolor real. La
religión es el suspiro de la criatura oprimida, el
corazón de un mundo sin corazón, lo mismo que el
espíritu de condiciones abatidas. Es el opio del pueblo"
(ibid.).
No cabe duda que en América Latina, África y
Asia, la frase "opio del pueblo", originalmente utilizado por el obispo
británico Charles Kingsley, tiene su vigencia
filosófico teórico práxica:
“Hemos utilizado la Biblia como si fuese un simple manual
policíaco especial, como una dosis de opio para mantener
pacientes a los animales de carga mientras que están siendo
sobrecargados.” (We have used the Bible as if it was a mere
special constable’s handbook, an opium dose for keeping
beasts of burden patient while they are being overloaded;
Charles Kingsley (1819–1875), "Letter to the Chartists", en:
Politics for the People, No. 4, May 27, 1848, London)
Con este
espíritu revolucionario, Marx consiguió
determinar la esencia religiosa y su relación
ideológica:
"Tratar de abolir la religión como felicidad ilusioria del
pueblo es al mismo tiempo exigir su felicidad real. Exigir abandonar
las ilusiones generales sobre el status quo existente es la demanda por
desistir de una realidad social que necesita ilusiones. Sin embargo, en
embrión, el criticismo de la religión es el
criticismo del valle de lágrimas, cuya aureola es la
religión" (ibid.).
El filósofo marxista Ernst Bloch nos explicó que
la crítica de Marx está enfocada contra una
realidad ideológicamente invertida, por lo tanto, la
"cadena" real y sus "flores imaginarias" deberían ser
destruidas, para capacitar a nosotros, a los revolucionarios de
Venezuela y del mundo para emanciparnos de "la cadena y recobrar la
flor de la vida" (Marx). La cadena es la ideología, es la
superestructura mundial actual, imperialista, corporativa. Tenemos que
reemplazarla con una nueva lógica, ciencia,
filosofía y emancipación creadora creativa.
Finalmente, hablando de lo nuevo, su base natural y social es hacer
algo realmente nuevo, algo que nunca hemos hecho anteriormente, es
decir, algo que nunca hemos pensado antes, es cruzar el
Rubicón, es sobrepasar toda ideología y
práctica explotadora y entrar en el mundo
práxico-teórico
científico-filosófico de la
emancipación humana. Así, nuestra
crítica "(...) del cielo se convierte en el criticismo de la
Tierra, el criticismo de la religión en el criticismo del
derecho, y el criticismo de la teología en el criticismo de
la política" (Marx, ibid.).
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