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Reflexiones del compañero Fidel: Los vivos y los muertos |
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Fuente: juventudrebelde.cu
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jueves, 24 de abril de 2008 |

El líder de la Revolución expresa que apoya
resueltamente la decisión del Partido y el Consejo de Estado
de sustituir al Ministro de Educación Luis Ignacio
Gómez y afirma que Ena Elsa Velázquez Cobiella,
designada ministra del ramo y Cira Piñeiro Alonso, que
apoyará a la nueva titular, fueron propuestas, por sus
méritos y éxitos, por la comisión de
candidatura y elegidas como diputadas a la Asamblea Nacional
Por Fidel Castro Ruz.
Fuente: Juventud Rebelde.
Usted puede pensar que su pequeño barco avanza
río arriba, pero si la corriente es más fuerte
estará retrocediendo.
No hacer vergonzosas concesiones a la ideología del imperio,
dije y lo vuelvo a repetir hoy.
Nadie leerá nunca de mi humilde pluma un elogio oportunista
que envilezca su conducta.
Por esta razón, apoyo resueltamente la decisión
del Partido y el Consejo de Estado de sustituir al Ministro de
Educación.
Como se conoce, toda la vida, desde que tuve conciencia revolucionaria,
la consagré, en primer lugar, al tema de la
educación, desde la Campaña de
Alfabetización hasta la universalización de los
estudios superiores. Aun bajo condiciones de bloqueo
económico y agresión, logramos alcanzar un lugar
privilegiado y único en el mundo.
El titular de ese cargo, Luis Ignacio Gómez
Gutiérrez, estaba realmente agotado. Había
perdido energía y conciencia revolucionaria. No
debió pronunciar los últimos discursos y hablar
de futuros encuentros de educadores del hemisferio y del mundo,
exaltando una obra que fue fruto genuino de numerosos cuadros
revolucionarios y no personal, como pretendía hacer creer a
los invitados.
Lamento realmente si alguno de nuestros abnegados maestros lo
interpretara como una afirmación injusta.
Debo señalar que en el transcurso de diez años ha
viajado al exterior más de 70 veces. Durante los tres
últimos lo hizo con la frecuencia de un viaje por mes,
utilizando siempre el pretexto de la cooperación
internacional de Cuba. Por este y otros elementos de juicio, no se
tiene ya confianza en él; más claro
todavía: ninguna confianza.
¿Quién debía sustituirlo? Era otro
aspecto del problema. Debía hacerse, y rápido. Se
buscó entre muchos. Con los mejores se
confeccionó una lista de quince, dos se habían
desenvuelto en ese campo con notable éxito:
Ena Elsa Velázquez Cobiella, Doctora en Ciencias de la
Educación, rectora actual del Instituto Superior
Pedagógico “Frank País”, de
Santiago de Cuba. Se graduó en 1980, acumula experiencia
docente en las más variadas instancias de la
educación, en las cuales se destacó; con 52
años de edad, al triunfo de la Revolución
tenía solo dos de nacida en la capital de la antigua
provincia oriental.
Cira Piñeiro Alonso, Licenciada en Psicología,
graduada con Título de Oro, Directora Provincial de
Educación en Granma, 16 años de experiencia en
diversas tareas docentes. Su éxito como responsable de la
educación en Granma es reconocido por todo el
país. Tiene 39 años.
Ambas compañeras, por sus méritos y
éxitos, fueron propuestas por la comisión de
candidatura y elegidas como diputadas a la Asamblea Nacional.
Las dos serán incorporadas al Ministerio de
Educación: Ena Elsa como Ministra y Cira Piñeiro
como apoyo a la Ministra y futuro cuadro en el cargo que se le asigne.
Serán sustituidas en la actual tarea por profesionales
extraídos de la cantera inagotable de nuestro personal
docente y revolucionario.
En este especial e importante caso, aparte de mis apreciaciones
personales, fui consultado e informado plenamente.
Cuando tuve el privilegio de ser igualmente consultado en
vísperas de la elección del Consejo de Estado, no
vacilé en proponer que prestigiosos jefes militares ―que
llenaron de gloria y autoridad moral a nuestro heroico pueblo― como
Leopoldo Cintras Frías y Álvaro López
Miera, maduros, modestos, llenos de experiencia y energía,
con menos edad de quien con rango militar es uno de los más
fuertes y amenazantes candidatos a la jefatura del imperio, fuesen
propuestos a la Asamblea Nacional como candidatos a miembros del
Consejo de Estado. Conozco a otros cuadros bastante más
jóvenes que ellos de gran capacidad, excelente
preparación y poco publicitados, con los cuales hay que
contar.
No me agrada en absoluto herir a nadie, pero no puedo dudar en explicar
con toda claridad los hechos para proteger la obra de las generaciones
que han aportado sudor, sacrificio y no pocas veces hasta la salud y la
vida por la Revolución.
Espero que mis compatriotas comprendan que el trabajo forzoso que me
impuso la naturaleza en esta etapa de mi vida me obliga, ante amigos y
adversarios, a expresar lo que pienso sin subterfugios y con pruebas
morales a mi alcance que son irrebatibles. Asumo, por tanto, la
responsabilidad plena por esta decisión, sean cuales fueren
las reacciones y consecuencias.
Los libelos enemigos me acusarán de aplicar terror
psicológico a partir de la autoridad moral. No lo es en
absoluto para los que tengan conciencia de que el verdadero terror
psicológico y físico ―con infinitos sufrimientos
humanos y morales para nuestro pueblo― sería el regreso del
dominio imperial sobre Cuba. En ese triste caso, la causa
sería no la falta de alfabetización o de cultura,
sino de conciencia.
No me resignaré jamás a la idea de que al poder
se aspire por egoísmo, autosuficiencia, vanidad y supuesta
imprescindibilidad de cualquier ser humano.
Expresaré mi modesta opinión mientras pueda y
necesite hacerlo.
¡Los vivos y los muertos lucharemos!
22 de abril de 2008
Fidel
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