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Reflexiones del compañero Fidel: Los cristianos sin Biblias |
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Fuente: prensa-latina.com
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martes, 04 de marzo de 2008 |
La Habana, 3 mar (PL) Fidel Castro calificó de fuerza
excepcional a los médicos y demás profesionales y
técnicos de la salud cubanos, y dijo que ningún
país cuenta con algo similar.
En un artículo divulgado hoy, intitulado "Los cristianos sin
Biblias", Fidel Castro sostiene que los trabajadores cubanos de la
salud se formaron en el combate, igual que los soldados
internacionalistas de la isla.
"Sus misiones en el exterior se atienen a rigurosas normas
éticas. Sus servicios se prestan gratuitamente o se
comercializan, según las circunstancias del país
receptor. Ellos no son exportables", subraya.
Por Fidel Castro Ruz.
Fuente: Prensa Latina.
Los médicos y los demás profesionales y
técnicos de la salud cubanos constituyen una fuerza
excepcional. Ningún país cuenta con algo similar;
igual que los soldados internacionalistas de nuestra isla, se formaron
en el combate. Sus misiones en el exterior se atienen a rigurosas
normas éticas. Sus servicios se prestan gratuitamente o se
comercializan, según las circunstancias del país
receptor. Ellos no son exportables.
Sin embargo, los libros no alcanzan. No basta que en las bibliotecas
haya suficientes para las consultas incesantes que tienen lugar. Hace
falta que cada uno de nuestros profesionales de la salud posea un texto
clásico de su especialidad, y si desempeña o
practica dos, tres o más misiones en el hospital o
policlínico, debe disponer de un ejemplar clásico
de cada una.
Un graduado en Medicina General Integral recibe ese título
después de nueve años de intensos estudios
teóricos y prácticos de nivel superior.
Más de 50 especialidades diferentes se aplican en nuestros
centros de salud. Muchas de ellas requieren como base ser graduado de
Medicina General Integral. Las aptitudes se detectan mucho antes como,
por ejemplo, en Cirugía, Cardiología,
Oncología, Hematología, Imaginología,
Trasplantes, Medicina Deportiva, ofreciéndoseles a los
futuros expertos la oportunidad de la preparación
simultánea.
¿Qué hace un médico sin el texto
actualizado que se considere ideal sobre esos conocimientos?
¿Qué hace si es cirujano sin texto adicional
sobre Cirugía? ¿Qué hace si su trabajo
es como clínico de un hospital general donde
además asiste a numerosos pacientes ancianos? Tres libros
clásicos personales: como médico general
integral, como clínico y como geriatra deben estar en sus
manos.
Hoy las especialidades se entrelazan y combinan. Los conocimientos
sobre nutrición, sistemas nervioso, cardiaco,
óseo; los medicamentos adecuados, en constante
transformación, requieren un gran cúmulo de
conocimientos, individual o colectivamente, entre los especialistas que
integran por lo general los equipos médicos.
En Medicina, muchos problemas son urgentes, y las urgencias requieren
decisiones inmediatas. Mis compatriotas comprenden de qué
les hablo, porque saben de centros de asistencia y de servicios,
dónde están y quiénes los atienden, a
nivel local, regional o nacional, más de lo que nadie se
imagina. A los conocimientos básicos del especialista hay
que añadir el uso intensivo de la computación
para información e interconsultas.
En nuestra legislación nacional, se establece el derecho a
utilizar con fines educativos cualquier texto que se publique en el
mundo desde La Ilíada hasta Cien años de Soledad.
No así el de imprimir con fines comerciales obras protegidas
por legislaciones sobre derecho de autor. Algún
estímulo hay que ofrecer a los que se esmeran en crear arte
y ciencia, es decir, bienes para la vida espiritual y material.
Hace solo unos días, alguien me facilitó una
filmación no profesional del conocido ballet "El Lago de los
Cisnes", tema en el que estoy lejos de ser un experto, pero que en las
circunstancias actuales constituye para mí una agradable
forma de olvido casi total del tiempo. Observé durante casi
dos horas la increíble actuación de la que tal
vez sea hoy la mejor intérprete de ese ballet en el mundo:
Viengsay, hija de una pareja diplomática cubana, a quien le
pusieron ese nombre en honor a una región de Lao, donde
ellos representaron a Cuba.
¡Hay actuaciones que son irrepetibles!, exclamó un
crítico europeo. Pienso igual. No concebía tan
asombrosa elegancia y flexibilidad, sin la más
mínima imprecisión. Este es el fruto de toda una
escuela guiada por Alicia Alonso, genial inspiradora del Ballet
Nacional, compañía artística que
estuvo a la altura de la intérprete.
Sabía que detrás de la bailarina estaba
igualmente un fisioterapeuta, ya retirado, que durante 36
años trabajó en un hospital general de la ciudad,
y que después de cada jornada agotadora de la artista en su
entrenamiento, trabajaba con ella una hora diaria para garantizar la
elasticidad y fortaleza de cada uno de los músculos que
intervenían en sus movimientos. "Me evita riesgos de
distensión", exclamó Viengsay hace varios
años.
De fisioterapeuta artístico lo califiqué en un
breve mensaje en que lo exhortaba a escribir un libro sobre su
experiencia con la notable bailarina.
Según me contaron después ellos mismos, ambos
habían pensado igual hace alrededor de 5 años;
pero entre las múltiples tareas diarias, nadie pudo ocuparse
del asunto. Creo que esta vez lo comprometí en serio.
Esta disquisición tal vez sirva para transmitir la idea que
vengo sosteniendo. En enero pasado, hablé de Elena Pedraza,
la fisioterapeuta chilena de 97 años, que tanto nos
ayudó en el desarrollo de esa especialidad que apenas
existía en Cuba antes de la Revolución.
Después de mi Reflexión, ella envió un
ejemplar escrito por Debra J. Rose, fisioterapeuta de California,
publicado por una editorial española. De ese ejemplar,
editamos 10 000 para los que prestan esos servicios en Cuba, entre
ellos estudiantes de los últimos cursos, y 500
serán adquiridos en la casa editora para los fisioterapeutas
cubanos que laboran en Venezuela.
De ese texto, seleccionamos ejercicios fundamentales de
aplicación general a la población mayor de 50
años, ya que es necesario educar al pueblo para actividades
de salud que se generalizan. Es imposible un fisioterapeuta para cada
persona de los millones que necesitan aplicar esos ejercicios.
¡Cómo les gustaría a los jerarcas
europeos y estadounidenses, comprar médicos cubanos, como
hacen con los graduados de los países africanos,
latinoamericanos y de otras partes del Tercer Mundo,
privándolos de los profesionales que con tantos sacrificios
preparan!
En una aldea de África —como ya hemos dicho y
diremos cuantas veces sea necesario—, un médico
internacionalista cubano puede formar a la vez a varios excelentes
médicos junto a él, en el mayor laboratorio del
mundo, que es la comunidad, y combatir en ella los padecimientos
concretos de cada región específica de
África. Los libros que ese médico lleve consigo
servirán como un fondo común de conocimientos.
Un
profesional de la salud sin un texto especializado en sus manos es como
un cristiano sin Biblia.
Mientras escribo estas líneas en la tarde del domingo,
reitero la idea, si el tiempo me lo permite, de elaborar unas Memorias.
Si alguien paga por ellas, destinaría esos fondos a la
impresión en Cuba de textos para nuestros profesionales de
la salud. Mientras tanto, hay ya más de 100 mil garantizados
con anterioridad, que en los próximos meses se
distribuirán, no en gruesos y pesados volúmenes
como los importados, sino divididos en tomos más
pequeños por grupos de capítulos.
Mañana se inicia el Encuentro sobre Globalización
y Problemas del Desarrollo. Su orador central el primer día
sería nuestro querido amigo el presidente de Ecuador, Rafael
Correa. No podrá asistir. Se escuchan con fuerza en el sur
de nuestro continente las trompetas de la guerra, como consecuencia de
los planes genocidas del imperio yanqui.
¡Nada
es nuevo! ¡Estaba previsto!
Marzo 2 de 2008
Fidel
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