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Frases Celebres |
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“Hemos de tratar de ser felices, aunque sólo sea por poner el ejemplo.” Jacques Prévert |
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Reflexiones del compañero Fidel: Lo que escribí el martes 19 |
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Fuente: juventudrebelde.cu
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viernes, 22 de febrero de 2008 |
Fidel aborda la reacción que provocó entre los
adversarios su mensaje al pueblo, aclara que cuando al
unísono exigen cambios a Cuba, en el fondo están
pensando en la anexión, y precisa que Cuba cambió
hace rato y seguirá su rumbo dialéctico
Por Fidel Castro Ruz.
Fuente: Juventud Rebelde.
Ese martes no hubo noticia internacional fresca. Mi modesto mensaje al
pueblo, del lunes 18 de febrero, no tuvo dificultad para divulgarse con
amplitud. Desde las 11 de la mañana comencé a
recibir noticias concretas. La noche anterior había dormido
como nunca. Tenía la conciencia tranquila y me
había prometido unas vacaciones. Los días de
tensión, esperando la proximidad del 24 de febrero, me
dejaron exhausto.
No diré hoy una palabra de personas entrañables
en Cuba y en el mundo que de mil formas diferentes expresaron sus
emociones. Recibí igualmente un elevado número de
opiniones recogidas en la calle con métodos confiables, las
que casi sin excepción, y de forma espontánea,
vertieron sus más profundos sentimientos de solidaridad.
Algún día abordaré el tema.
En este instante me dedico al adversario. Disfruté
observando la posición embarazosa de todos los candidatos a
Presidente de Estados Unidos. Se vieron obligados uno por uno a
proclamar sus inmediatas exigencias a Cuba para no arriesgar un solo
elector. Ni que yo fuera Premio Pulitzer interrogándolos en
la CNN sobre los más delicados asuntos políticos
e incluso personales, desde Las Vegas, donde reina la lógica
del azar de las ruletas de juego y adonde hay que asistir humildemente
si alguien aspira a Presidente.
Medio siglo de bloqueo les parecía poco a los predilectos.
¡Cambio, cambio, cambio!, gritaban al unísono.
Estoy de acuerdo, ¡cambio!, pero en Estados Unidos. Cuba
cambió hace rato y seguirá su rumbo
dialéctico. ¡No regresar jamás al
pasado!, exclama nuestro pueblo.
¡Anexión, anexión, anexión!,
responde el adversario; es lo que en el fondo piensa cuando habla de
cambio.
Martí, rompiendo el secreto de su lucha silenciosa,
denunció el imperio voraz y expansionista ya descubierto y
descrito por su genial inteligencia, más de un siglo
después de la declaración revolucionaria de
independencia de las 13 colonias.
No es lo mismo el fin de una etapa que el inicio del fin de un sistema
insostenible.
De inmediato las menguadas potencias europeas aliadas a ese sistema
proclaman las mismas exigencias. A su juicio había llegado
la hora de danzar con la música de la democracia y la
libertad que, desde los tiempos de Torquemada, jamás
realmente conocieron. El coloniaje y el neocoloniaje de continentes
enteros, de donde extraen energía, materias primas y mano de
obra baratas, los descalifican moralmente.
Un ilustrísimo personaje español,
antaño ministro de Cultura e impecable socialista, hoy y
desde hace rato vocero de las armas y la guerra, es la
síntesis de la sinrazón pura. Kosovo y la
declaración unilateral de independencia los golpea en este
instante como impertinente pesadilla.
En Iraq y Afganistán siguen muriendo hombres de carne y
hueso con uniformes de Estados Unidos y la OTAN. El recuerdo de la
URSS, desintegrada en parte por la aventura intervencionista en el
segundo de los dos países, persigue a los europeos como una
sombra.
Bush padre postula a McCain como su candidato, mientras Bush hijo, en
un país de África ―origen del hombre ayer y
continente mártir hoy― donde nadie conoce lo que hace
allí, dijo que mi mensaje era el inicio del camino de la
libertad de Cuba, es decir, la anexión decretada por su
gobierno en voluminoso y enorme texto.
El día antes, por la televisión internacional, se
mostraba un grupo de bombarderos de última
generación realizando maniobras espectaculares, con
garantía total de que, bombas de cualquier tipo, pueden ser
lanzadas sin que los radares detecten las naves portadoras y ni se
considere crimen de guerra.
Una protesta de importantes países se relacionaba con la
idea imperial de probar un arma, con el pretexto de evitar la posible
caída sobre el territorio de otro país de un
satélite espía, de los muchos artefactos que con
fines militares Estados Unidos ha ubicado en la órbita del
planeta.
Pensaba dejar de escribir una reflexión por lo menos en 10
días, pero no tenía derecho a guardar silencio
tanto tiempo. Hay que abrir fuego ideológico sobre ellos.
Escribí esto a las 3 y 35 p.m. del martes. Ayer lo
revisé y hoy jueves por la tarde lo entregaré. He
rogado encarecidamente que mis reflexiones sean publicadas en la
página 2 o cualquier otra de nuestros periódicos,
nunca en primera plana, y hacer síntesis sencillas en los
demás medios si son extensas.
Estoy enfrascado ahora en el esfuerzo por hacer constar mi voto unido
en favor de la Presidencia de la Asamblea Nacional y del nuevo Consejo
de Estado, y cómo hacerlo.
Doy las gracias a los lectores por su paciente espera.
Fidel
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