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“La vida es sólo un vistazo momentáneo de las maravillas de este asombroso universo, y es triste que tantos la estén malgastando soñando con fantasías espirituales.” Carl Sagan |
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Reflexiones del Comandante en Jefe: Un ejemplo de conducta comunista |
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Fuente: cubadebate.cu
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martes, 08 de enero de 2008 |
Por Fidel Castro Ruz.
Me refiero a una mujer chilena, Elena Pedraza, especialista de alto
nivel en rehabilitación. Hace más de 40
años realizó su primera visita a Cuba.
Allende, médico de profesión, no era
todavía Presidente de Chile. La
Revolución Cubana no había cumplido 8
años, pero formaba maestros, médicos,
fisioterapeutas y especialistas en salud a toda máquina.
Esta reflexión la escribo, en parte, como una
síntesis de las seis páginas impresas con letras
de pequeño puntaje, que llegó a mis
manos. Es un poco más extensa que las habituales,
aunque con la idea de que posteriormente se publique en
algún medio de prensa o revista el texto completo del
discurso que pronunció la especialista chilena la
mañana del 15 de marzo de 2002, en el Segundo Congreso
Internacional de la Sociedad Cubana de Medicina Física y
Rehabilitación efectuado en la Capital de Cuba.
Dejemos que ella misma
lo explique:
“Llegué en el año 1966 y Cuba iniciaba
una etapa histórica. Sus inicios están
marcados por grandes dificultades y carencias, había que
resolver urgentes problemas, entre ellos, el de la salud, el cual se
consideraba como prioritario…”
“...Se necesitaba de un personal preparado en esta
especialidad y, por ende, había que encarar su
formación, cuyo factor tiempo imponía cierta
urgencia; pero había que hacerlo, a pesar de todas
las limitaciones existentes en el país.”
“Sin embargo, cada vez más la sociedad va tomando
conciencia sobre la marginación en que viven los
discapacitados. En Cuba, por ejemplo, sólo
existía un pequeño número de
terapeutas empíricos, algunos de ellos se habían
formado en Estados Unidos en cursos de verano, otros abandonaron el
país.
“El Ministro de Salud de esa época, el
Dr. Machado Ventura, cuando me conoció me
dijo: 'hay que formar terapeutas físicos para todo
el país, pero es necesario hacerlo pronto'. Yo le
respondí afirmativamente y le pregunte qué
debía llevar para cumplir esta misión;
el me contestó: 'es necesario libros' y, sin vacilar
enfatizó: 'se necesitan libros'. Nunca
olvidé esta sugerencia, fue para mí un compromiso
que siempre he tratado de cumplir.
“Mi formación de kinesióloga se inicia
en el año 1930…”
“Mi experiencia de trabajar durante 30 años en mi
país, Chile, fueron
difíciles…”
“Terminé mis años laborales en Chile,
pero no dudé en volver a reiniciar este compromiso en Cuba,
en el año 1966.
“Mis primeros contactos fueron el Hospital Frank
País. Este centro estaba muy bien habilitado para
el tratamiento de pacientes niños y adultos en la
especialidad de traumatología y ortopedia. Me
explicaron que antes este centro daba atención muy selectiva
y un número muy exiguo de la población
más necesitada podía acceder a estos
servicios.”
En la medida que fui conociendo el medio en el que debía
trabajar, veía la necesidad de hacer una labor muy grande y
también larga en el tiempo. Observé ya
en ese tiempo la preocupación del Estado por asumir el
derecho a la salud de la población en todo el
país y la rehabilitación.
“Había que empezar. Recorrí
gran parte del país, conociendo algunos lugares:
estuve en Santiago de Cuba, una ciudad colonial muy hermosa.
Allí hice mi primer intento de hacer un curso elemental de
adiestramiento, en un pequeño centro de tratamiento a
pacientes con secuelas de diversas alteraciones
neuromotrices. Lo dirigía el Dr.
González Corona...”
“Este médico construyó sus propios
elementos para los tratamientos de sus pacientes. Me contaba
cómo los artificios para la marcha de los niños
con secuelas de poliomielitis, los construía él
mismo con desechos de láminas de aluminio, además
hizo paralelas y construyó una piscina de tipo artesanal
para los ejercicios en el agua.”
“Oficialmente en el año 1966 inicio una docencia
más programada sobre Kinesiología para alumnos de
Fisioterapia del Hospital Frank País...”
“En esa oportunidad comprendí cuán
acertado fue el traer los libros más importantes para dar
una docencia correcta. No se encontraba material de estudio,
todo había que hacerlo con los medios que
teníamos. Pero tanto fue el interés por
aprender de los alumnos, y el mío de responder a una
docencia, la cual no tenía referentes y no era evaluada en
mi especialidad, sino que todo respondía a mi experiencia
adquirida en mi país y a una responsabilidad que creo haber
tenido toda mi vida en mi trabajo vinculado a la clínica
hospitalaria.”
“Este fue el inicio que me sirvió de modelo para
los futuros cursos que se iban dictando y con la experiencia adquirida
íbamos ajustando con mucha dedicación cada
año los programas. Al término de estos,
que llegaron con el tiempo a tener tres años de
formación, la experiencia nos permitió ir
preparando el material docente integral; es decir, las bases
fundamentales de un programa de esta naturaleza para cursos
regulares.”
“En mi paso por este Hospital pude adquirir muchas
experiencias que me iban a ser muy valiosas en los años que
iba desarrollando mi trabajo en Cuba.
“El camino hacia el desarrollo de lo que hoy es la
rehabilitación en Cuba, se gesta en estos episodios que voy
relatando en lo que era esta especialidad y cómo fue
creciendo año tras año en toda la isla para
llegar a lo que hoy en este Congreso podemos apreciar.”
“...Recorrí a modo de información los
hospitales y los policlínicos periféricos
situados en todas las regiones del país, aun en los lugares
más apartados. En algunos encontré que
en forma muy modesta y reducida existían pequeños
departamentos de fisioterapia que se estaban organizando.
Otros que ya estaban instalados prestaban servicio a la
población pero con grandes carencias de personal preparado
para tratar esta especialidad.”
“...Lo interesante era ver los esfuerzos de todos para ir
solucionando paso a paso este camino en que estábamos todos
involucrados. Esta experiencia fue muy importante para
mí, veía cómo desde los Ministerios de
Salud y Educación se iban creando los departamentos
adecuados para dar mayor preparación a los futuros
estudiantes, por ejemplo, se elevan los niveles de
instrucción para el ingreso a los cursos de kinesioterapia,
y también la integración de estudios en los
programas relacionados con la especialidad.”
“En el año 1979 doy mis primeras clases como
profesora de kinesiología en los programas docentes para
residentes de la especialidad de medicina física y
rehabilitación… Les
enseñé a llevar siempre el control de la
evaluación, evitar las imprecisiones y los comentarios
desfavorables, para proyectar correctamente el plan de
acción. Pude apreciar que esto debería
ser siempre una norma de ética, y así evitar que
el paciente se sienta disminuido al inicio de un tratamiento.
“Mis años en el Julio Díaz, fueron muy
enriquecedores, me permitió conocer todas las situaciones
que vive un discapacitado; el centro tenía
hospitalización, atención ambulatoria y
atendía una población
numerosísima. En la medida que voy escribiendo
estos recuerdos me ubico en ese lejano tiempo.
Tendría que decir que pude conocer un pueblo generoso y
solidario. El hospital se fue equipando cada vez
más con nuevos elementos para dar una atención
más completa a los pacientes; cada año
nuevas especialidades se trataban, como así
también se fue agrandando su edificio, hasta llegar a lo que
es hoy una pequeña ciudadela.”
“…Pude darme cuenta que un terapeuta no olvida las
bases teóricas y prácticas con las que fue
educado, mucho menos se debe olvidar de estudiar siempre y a la vez
estar actualizado.
“Este centro fue para mí como uno siente el
cariño por su casa, no puedo dejar de recordar tantas cosas
que viví, con tantos compañeros de trabajo,
terapeutas, médicos, personal auxiliar, los que me brindaron
siempre una cálida estimación...”
“Debo recordar también mi paso por otros
hospitales donde di clases, conferencias y adiestramiento, como el
Hospital Hermanos Ameijeiras, entre otros. En la
década del 70, con el fin de contribuir al desarrollo de la
medicina en Cuba, los chilenos que vivíamos en el exilio
(aunque nunca me sentí una exiliada en Cuba), decidimos
aportar para la adquisición de 23 volúmenes de
libros de la especialidad de kinesioterapia. Esto se hizo
como respuesta a la escasa posibilidad de recibir libros de estudios
extranjeros, tan necesarios para mejorar la docencia y la
preparación de los profesionales.”
“Este Congreso da una visión muy completa de lo
que se hace en rehabilitación en todo el
país. Esto refleja la preocupación del
Gobierno y del cuerpo médico, además el
interés de superación de los personales que
integran el equipo de rehabilitación que trabajan en esta
área y en la especialidad.”
“El lema de este Congreso ‘Discapacidad,
Rehabilitación, Humanidad’, nos compromete a
valorar mucho más lo que estamos entregando a los
discapacitados. Nos esforzamos en dar
rehabilitación, pero cuando este lema se extendió
a esta palabra ‘Humanidad’, me doy cuenta que no es
una simple palabra más, sino un llamado a lo más
hondo: la humanidad y la dignidad de los seres.”
“En este Congreso Internacional se aprecia el gran volumen de
trabajo de los médicos cubanos y de otros componentes del
equipo de rehabilitación, en el que se exponen sus
experiencias en todos los ámbitos de las especialidades
médicas, lo que demuestra la constante dedicación
y responsabilidad en los trabajos nacionales y extranjeros presentados
en el Congreso.”
“Quiero enviar a los jóvenes que fueron mis
alumnas y alumnos, tantos que ahora ya son profesionales con dilatada
experiencia y prestigio, un saludo de cariño y
amistad; con ellos compartí tareas tan gratificantes como el
trabajo voluntario, que siempre en Cuba fue una
complementación al trabajo ciudadano.”
“La Habana, marzo del 2002.”
Cuando se produce el golpe fascista en Chile financiado por el gobierno
de Estados Unidos, y miles de ciudadanos son encarcelados, torturados,
desaparecidos o asesinados, dentro o fuera de su país, Elena
Pedraza se traslada a Cuba, de donde se mueve a diversos
países, recabando la solidaridad mundial de las
mujeres. Continúa desarrollando en nuestra tierra
sus investigaciones y su programa de
formación. Más tarde regresa a su
patria de origen, desde donde continúa colaborando con Cuba.
Hace unos días pude ojear un excelente libro cuya autora, la
doctora Debra Rose, es ciudadana de Estados Unidos, donde precisamente
la rehabilitación constituye el servicio más
caro, elitista e inaccesible para los pobres, y se le
prohíbe además a Cuba el acceso a los
conocimientos. Elena, que no deja nunca de transmitir
información que pueda elevar el nivel científico
de nuestros especialistas, remitió entre otros materiales
ese libro que contiene más de cien diferentes ejercicios
sencillos y accesibles.
Hoy la rehabilitación adquiere una especial y novedosa
significación relacionada con la vida. Toda
persona incrementa su potencialidad mental y física hasta
los 35 años; algunos sostienen que 30. A partir de
esa edad, puede continuar dos o tres décadas más
disfrutando de salud y buen rendimiento físico,
conservándolos desde la edad límite
señalada hasta edades avanzadas en las que al fin la vida se
apaga. A los seres humanos los hace felices valerse por
sí mismos hasta el final.
El servicio beneficia a todos los habitantes del país, donde
hoy se nace con una perspectiva de vida que alcanza ya los 77
años y continúa creciendo. No
sólo los adultos menores de 35 o 40 años de edad,
que son víctimas de accidentes de todo tipo, muchos
niños con elevada frecuencia requieren la noble
atención del rehabilitador.
En más de 600 centros, ubicados en policlínicos y
hospitales, o prestando servicios en el exterior, laboran alrededor de
diez mil rehabilitadores, mientras otros miles se forman con creciente
rigor y exigencia.
Elena Pedraza ha cumplido ya 97 años y todavía
continúa prestando servicios profesionales como
consultora. Constituye un ejemplo de trabajadora intelectual,
de mujer y de comunista. Militó en el mismo
Partido de Ricardo Fonseca, Luis Corvalán, Volodia
Teitelboim y Gladys Marín, recién fallecida, y
otros muchos que consagraron sus vidas o que murieron por sus ideas.
En nombre del pueblo que, desafiando al imperio, inició
desde hace medio siglo el camino de la Revolución.
Socialista, rindo tributo a su obra y ejemplo.
Fidel.
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