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“No conozco otro libro que mas que la Biblia, preconice tan plenamente el sometimiento y la degradación de las mujeres.” Elizabeth Cady Stanton |
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Carta de Fidel a periodista de Juventud Rebelde |
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Fuente: juventudrebelde.cu
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jueves, 12 de junio de 2008 |

El líder de
la Revolución Cubana reflexiona a partir del
artículo «Tráfico de
regalías» *, de la periodista Alina Perera,
publicado por Juventud Rebelde el 8 de junio y afirma que es
un deber moral golpear conceptos y actitudes de quienes sirven al
imperio que desea destruir los valores que más amamos
Fuente: Juventud Rebelde.
Fidel Castro Ruz
Querida Alina:
Excúsame que moleste tu atención unos minutos. La
razón se explica por sí misma: dedico gran parte
del tiempo a leer noticias y artículos, entre ellos algunos
extraídos de nuestra propia prensa.
En “Tráfico de regalías”,
artículo de opinión publicado por Juventud
Rebelde el 8 de junio, tú expresas admiración
hacia la conducta honesta de dos personas: un médico que
maneja el ultrasonido diagnóstico y un joven especializado
en la reparación de computadoras que hizo posible con arduo
esfuerzo hacer funcionar la de uso personal tuyo.
Son dos buenos ejemplos de jóvenes profesionales
revolucionarios. Conozco bien que decenas de miles de nuestros
médicos constituyen hoy la más extraordinaria
legión de galenos para prestar servicios humanitarios en
cualquier parte del mundo. No fueron educados en el ejercicio de la
medicina privada. La Revolución se ocupó de crear
esa fuerza desde los primeros años, a lo largo de medio
siglo. Los que traicionan el noble oficio repugnan más que
cualquier otra forma de traición, en la misma medida en que
la vida y el sufrimiento humanos son dignos de respeto. Igual sucede
con aquellos cuya misión es educar niños,
desarrollar la cultura, promover la ciencia o estimular el deporte para
el bien de todos. Si se renuncia a ese deber, en el mundo que les
correspondió vivir, la especie humana, a la que pertenecen,
sería tan efímera como las ilusiones capitalistas
de los que trafican con sus servicios.
La pregunta que todos debemos hacernos es si nuestra conducta y
nuestros objetivos son conciliables con las leyes de la naturaleza y
los frutos de la inteligencia humana.
Es un deber moral golpear conceptos y actitudes de quienes sirven al
imperio que desea destruir los valores que más amamos.
Afirmaste con toda honestidad que no te interesa un socialismo gris,
aburrido y chato. Cuán aburrido, chato y gris resulte ser el
nuestro dependerá, entre otras muchas cosas, del uso que
nuestros periodistas les den a los medios de divulgación
masiva que la Revolución ha puesto en sus manos y no
constituyen tampoco propiedades privadas con las cuales moldear las
mentes de las personas.
Nada existe más enajenante que muchos contenidos de la
llamada “industria de la recreación”
desarrollada por el imperialismo, en los cuales invierten infinitas
horas jóvenes y niños sin que todavía
el socialismo haya creado antídotos suficientemente eficaces
para enfrentar su nociva influencia.
La corrupción y el desvío de recursos convierten
a los que lo practican en defensores del libre mercado, a
través del cual transforman el fruto de sus robos en
mercancía. No están siquiera conscientes de lo
que sucedería con nuestro pueblo si el país
cayera de nuevo en manos del voraz y monstruoso imperio.
La ciencia se enorgullece de sus éxitos. Muchos se alegran,
como es lógico, de la capacidad de esta para manipular genes
hereditarios en aras de la salud, pero pocos se inquietan por los
conceptos racistas asociados al poder político imperial y su
idea fascista de la raza superior como dueña del mundo
actual y futuro. Medítese bien. Informémonos de
los nuevos descubrimientos científicos y saquemos las
conclusiones pertinentes.
Decenas de noticias llegan diariamente sobre la crisis alimentaria, los
precios de la energía y las materias primas, el cambio
climático y otros problemas interrelacionados.
La soya, precalentada a 125º centígrados, es una de
las fuentes proteicas y calóricas más completas y
económicas conocidas de productos alimenticios industriales
para consumo directo, con gran diversidad de usos. La
transgénica, que se cultiva para producir
proteínas y grasas de origen animal, no es apta para el
consumo humano. Las leguminosas y gramíneas en general,
mejoradas y probadas a lo largo de años, son las fuentes
fundamentales de alimentos sanos y saludables. Cada uno de ellos tiene
rigurosos límites climáticos y necesidades de
fuerza de trabajo humana, en la que temperatura, humedad y tradiciones
influyen decisivamente en los rendimientos del área
disponible en cada país. La producción de estas
proteínas y calorías esenciales por
hectárea, su costo en energía y el CO2 que
inyecta a la atmósfera cada cultivo, debe estar en el manual
de todos los políticos del mundo; es en la actualidad tan
importante como saber leer y escribir; no es concebible el
analfabetismo en la materia.
Hoy no se utiliza el ábaco para hacer cálculos,
como ocurría cuando estalló la primera
revolución socialista hace 90 años. Junto a las
armas nucleares, químicas, biológicas y
electromagnéticas, la ciencia desarrolló las
computadoras. Hace dos días la prensa de Estados Unidos
informaba sobre una gran computadora militar capaz de hacer millones de
millones de cálculos por segundo. La bautizaron con el
nombre de un pájaro del estado de Nuevo México,
“Correcaminos”; en inglés, Roadrunner.
Su costo fue de 133 millones de dólares. El cable
añade que “si los seis mil millones de habitantes
del planeta usaran sus computadoras personales todo el tiempo, les
llevaría 46 años hacer los cálculos
que Roadrunner puede hacer en un día de trabajo”.
Son cifras, querida Alina, que desbordan la imaginación y me
obligan a utilizar en esta carta los datos nada literarios que contiene.
El imperio no sólo forma su personal científico,
despoja abusivamente a los demás países del mundo
de muchas de sus mejores inteligencias. Ninguno puede competir con
él en recursos para investigar.
Me agradaron las palabras finales de tu artículo sobre el
libro de Cintio Vitier Ese sol del mundo moral. Él demuestra
que en la ética de Martí y en la historia de
nuestro pueblo, se injertan las raíces de la justicia y la
dignidad que la Revolución trajo a Cuba.
Pienso que en el mundo actual los principios del socialismo
habría que aplicarlos ya; después
sería demasiado tarde.
Me gustaría que este mensaje, aunque más extenso
que el tuyo, se publicara en la misma página de Juventud
Rebelde donde se ubicó tu artículo. No hay que
gastar papel ni espacio en otros medios.
Deseo adicionalmente que alguien lo lea en el Congreso de periodistas
que está próximo a celebrarse. Recuerdo que hace
pocos años muchos de nuestros periodistas no
disponían siquiera de una computadora personal. Hoy el
gobierno de Estados Unidos trata de bloquear el acceso a la
información. Espero, no obstante, que puedan seguir de cerca
la catarata de noticias y problemas que envuelven al mundo.
Con sinceros sentimientos de afecto y reconocimiento,
10 de junio de 2008
Fidel
* http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2008-06-08/trafico-de-regalias/
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